Yolanda Magaz Ojos Negros 2015

Yolanda Magaz en el Maratón Ojos Negros 2015

Publicado 15 junio, 2015

Después de una semana de nervios, malas noches, comer sin hambre, pesadillas nocturnas donde soñaba que se me olvidaban las zapatillas y corría con las calas de la bici y demás tonterías, llegó el viernes y nos plantamos en Segorbe. Dos días divertidos de convivencia con varios Vitalrunners sin parar de comer y reír.

Noche del sábado: nos acostamos temprano porque tenemos que madrugar muchísimo para ponernos en marcha, todos nerviosos y sin sueño. Paso una noche de perros por los nervios, me duele mucho el estómago y llego a pensar que no voy a poder correr.

Suena el despertador y ya no pienso más, me pongo en modo maratón, preparo todo, repaso mil veces para no olvidar nada, desayuno a la fuerza pensando que en cualquier momento puedo reventar y nos encaminamos a los autobuses. El camino de ida es curioso, todos nerviosos y con ganas de empezar a correr de una vez. Hace un frío del carajo.

Nos refugiamos en un bar con un ambiente increíble. Los lugareños muy acogedores. La gente por la calle y en los balcones animando. Empieza la carrera. ¡Por fin!… Juana y Guía salen juntas. Manolo y yo vamos a la par por detrás. El entorno es muy bonito.

Corremos por una senda rodeada de naturaleza. Todos en grupo al principio, luego ya se va abriendo algo. Vamos muy cómodos y a buen ritmo. Pronto empieza a sobrarnos ropa que nos vamos quitando. Se nos ha unido un señor de un club de atletismo de la zona que nos cuenta con todo lujo de detalles cómo es de verdad el recorrido, incluyendo las partes más duras. Nos advierte del final. Hay que guardar fuerzas para afrontarlo porque va a resultar duro nos dice.

Vamos de lujo, tanto que ni me lo creo cuando veo el ritmo que llevamos. Cruzamos la media maratón y seguimos genial. Lo hemos hecho a una media de 5:59, algo que no pensaba hacer ni en sueños.

Voy hidratándome en todos los puestos con agua y sorbitos de Aquarius en vaso. Al principio no sabía beber del vaso corriendo pero un corredor me enseña el truco para no derramar todo el líquido por encima. Los corredores son muy majos todos. Se habla poco. A partir de ahora la gente ya va reservando fuerzas para lo que queda. Ya no se derrocha ni un gramo de energía. Se habla con monosílabos en todo caso.

Yolanda Magaz Ojos Negros 2015

Seguimos juntos el trío: Manolo, el lugareño del club de atletismo y yo. Cruzamos otro pueblecito donde hay un avituallamiento y un grupito de gente animando. Choco las manitas de los niños y me da un subidón tremendo.

Se me van quedando atrás Manolo y el lugareño. Sigo bien de fuerzas aunque ya cansada y con molestias musculares normales por los kilómetros. Los kilómetros siguen pasando y siguiendo los consejos de Sonia Bejarano empiezo a marcarme metas pequeñas: voy a mantener el ritmo hasta el próximo avituallamiento, después hasta el siguiente kilómetro y voy engañando al cerebro que ya empieza a mandarme señales de cansancio.

A partir del kilómetro 36 y hasta el 40 voy en modo automático, me duele todo, mi cuerpo me manda señales de que ya no puede más, bajo el ritmo mucho, aún así voy adelantando a gente sin parar porque la mayoría van caminando con las cabezas gachas. Yo intento engañar al cerebro y al cuerpo para no pararme y seguir trotando aunque sea despacio. Empiezo a visualizar la meta.

Me acuerdo de todo el esfuerzo que he hecho, de las tiradas largas, de lo que me ha ayudado César esta temporada en los rodajes, de todas las veces que he cruzado metas con mi amiga María aunque esta vez no va a poder ser, miro el reloj y empiezo a echar cuentas. Me doy cuenta de que aún puedo conseguirlo, puedo bajar mi mejor marca personal en maratón pero me tengo que activar como sea.

Empiezo a rodar más deprisa y me doy cuenta que ya estoy bien, adiós cansancio y dolores, ya no siento nada, solo emoción, veo que ya lo tengo hecho casi. Aún me quedan fuerzas para ir animando a los corredores que caminan, voy chocando manos por el camino, con una sonrisa de oreja a oreja y ni me doy cuenta que voy subiendo. Alguien me dice gritando: pero, ¿qué haces corriendo así cuesta arriba?, jajaja…

Yolanda Magaz Ojos Negros 2015

Ya oigo al speaker en la meta, sé que falta poco y meto otra marcha más aún cuesta arriba. Doy un giro y veo que ya bajamos por fin al pueblo. El ambiente es increíble. La gente aplaude, grita, anima a tope y yo voy como las locas, riéndome y a toda pastilla. De repente un pedazo de pendiente y creo que me voy a romper en mil pedazos las piernas pero ya estoy al lado de la meta así que bajo como una kamikaze. Miro el reloj: lo tengo, lo voy a conseguir.

Escucho a César, a los demás ni los veo. Y entro en el pasillo de meta con el corazón reventando de emoción. Veo el reloj y me doy cuenta de que lo he conseguido: he terminado mi 8º maratón y además he batido mi mejor marca. Increíble la mezcla de sentimientos.

Estoy exhausta y feliz.

Yolanda Magaz Ojos Negros 2015

HITACHI, fabricante de aire acondicionado inverter, patrocina el club de corredores Vitalrunners, dirigido por Sonia Bejarano.

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