Javier Pérez IM Mallorca 2014 Meta

“Sentir un sueño no soñado”, el Ironman de Mallorca 2014 de Javier Pérez

Publicado 03 noviembre, 2014

Tras una primera mitad de temporada con carreras como Sevilla en abril, Lisboa en mayo y Zarautz en junio, que me dejaron tremendamente satisfecho, la fase de preparación más específica para el Ironman transcurrió sencillamente a pedir de boca (¡ojalá se pueda repetir!): salud, estabilidad emocional y profesional y toda la continuidad posible en los entrenamientos, sin lesiones y con días muy contados bajo de motivación para ir a entrenar.

Como digo, “días malos” hubo muy pocos. El resto, disfrutando cada día, con cada entrenamiento, a base de una buena dosis de pasión por este deporte, sin olvidar la perseverancia y disciplina como actores fundamentales secundarios.

La fecha elegida, finales de septiembre, me permitió “aprovechar” 3 semanas de vacaciones y otras tantas de jornada continua en el trabajo, para acumular 7 semanas (de la -9ª a la -3ª) consecutivas de unas 16 horas medias de entrenamiento, cumpliendo los planes al 100 %, tanto en volúmenes como intensidades, y pudiendo “descansar”, fundamental para intentar asimilar lo entrenado.

Planes de entrenamiento diseñados por el míster, Jaime Menéndez de Luarca, para el cuál solo puedo tener palabras de agradecimiento. Me siento muy afortunado por haberme encontrado con él en mis inicios en este deporte. Su experiencia, su pasión por el triatlón, su “forma de vivirlo”, sus consejos día a día, su ilusión, su exigencia y su superación después de más de 24 años nadando, pedaleando y corriendo lo convierten en auténtico referente. Como además, tengo plena confianza en su filosofía de entrenamiento, resulta mucho más fácil disfrutar y ejecutar lo que propone. Gracias Jaime.

Las principales diferencias con respecto a mis entrenamientos de cara a Roth 2013, diría que han sido: más horas de entrenamiento durante los 2 meses previos y de forma más ordenada y
controlada (sobre todo la bici, con más del 60 % de las horas de bici en rodillo), y tratando de cuidar/entrenar muchísimo más la alimentación en los entrenamientos de cara a la carrera.

He entrenado más porque, por la fecha, he tenido más tiempo disponible, y porque se nota muchísimo cómo poco a poco se van asimilando mejor los entrenamientos, aunque por supuesto que ha habido los consabidas días, cómo no, de “dulces” dolores de “patas”. También, a base de horas, la adaptación a la cabra es cada día mejor y poco a poco voy aguantando más tiempo acoplado y pudiendo desarrollar más potencia en esa posición.

Digamos que tenía toda la confianza posible que dan los buenos entrenamientos acumulados y continuados y, que se puede tener ante una prueba de estas características. Por supuesto que la sombra de lo vivido en Roth 2013 ha estado siempre muy presente durante estos últimos 12 meses, fundamentalmente para bien, como fuente de motivación para intentar hacerlo mejor, y en menor medida para mal, en forma de dudas en algún momento difícil… ¿y si no puedo con esta distancia? ¿y si otra vez, te bajas a correr y no puedes?

Por si acaso, se me había olvidado algo, y mis pies se hubiesen despegado 1 cm de la superficie de la tierra, el lunes previo a la carrera volví a leer aquella “dolorosa” crónica, para tener siempre muy presente la dureza del Ironman y no banalizarla ni un ápice.

 

La previa

Llegada a Mallorca el jueves por la mañana, tras haber reconocido los circuitos en Mayo, creo que con el tiempo justo para hacer todos los preparativos previos a la carrera, y sin casi tiempo para “comerse el tarro”.

Desde el jueves a última hora, cuando la organización anunció que la temperatura del agua era de 26,5 ºC, y que por tanto casi con total probabilidad, nadaríamos sin neopreno, la natación se había convertido en la principal (por no decir, única) gran preocupación. Además de preocuparme como sería esa única salida de 2500 triatletas a la vez, dónde colocarme, cómo afrontar los seguros e inevitables golpes, ahora se sumaba la dificultad de nadar sin neo. Inútil preocupación
pero inevitable.

Sin más, 4:45 am, 27.05.2014, suena el despertador, llega el momento que has estado esperando e imaginando durante tantos días, que te ha acompañado durante tantas horas de entrenamiento.

Javier Perez IM Mallorca 2014 nado 09

Desayuno ligero y a boxes, con bastante tiempo, para tratar de evitar imprevistos y remediar los que puedan surgir de última hora. Entre la oscuridad reinante a esas horas y mis nervios, no soy capaz de hinchar mi rueda trasera lenticular. Gracias a mi vecino de box, lo consigo finalmente. Mientras tanto, se producen un par de reventones de ruedas relativamente cerca, y el nudo en el estómago se retuerce un par de vueltas más, ¡vaya momento! ¡qué tensión!

Me dirijo a la playa, pensando en calentar y en visualizar un poco cómo será la salida. El recuerdo de la arena fría bajo tus pies en esos instantes previos mientras esperas el amanecer, momento del bocinazo de salida, resulta muy agradable.

Finalmente compruebo el cajón de salida dispuesto por la organización, que presenta 100 m de ancho y me tranquilizo un poco. Al menos, parece que no habrá que “pelearse” por intentar salir relativamente cerca de las posiciones “delanteras” y de esta manera “regalar” la menor cantidad posible de segundos o minutos ya en la salida.

Muchas dudas sobre la posición en el cajón. Finalmente casi sobre la bocina, decido “no arrugarme”, pensando en todo lo que me ha llevado hasta ahí, y “arriesgar”, optando por situarme a escasos metros del margen derecho, donde se encuentra la línea de boyas que delimita la primera parte de la primera vuelta del circuito de natación. Teóricamente la zona de más tráfico, pero pienso que con 2500 triatletas saliendo a la vez, los golpes serían inevitables, independientemente del sitio, y al menos, intentaría no regalar ni un metro en las boyas.

Empieza a amanecer, es el momento ideal para la salida de cualquier triatlón. Es muy difícil pero hay que tratar de disfrutar de este momento, ¡estoy donde quiero estar! Cinco minutos de espera interminable tras la salida de los profesionales y suena la bocina.

 

La natación

Primeros metros obviamente nada agradables, pero me he mentalizado al máximo para recibir golpes durante un buen rato, no queda otra. Pensamientos positivos, disfrutar del momento, ¡estoy donde quiero estar!, mantener la respiración en todo momento, mientras poco a poco vamos avanzando. A escasos 300 m de la salida estoy situado completamente pegado a la línea de boyas, y aunque hay golpes, me lo había imaginado peor, así que vamos haciendo camino. La bahía es un plato para nadar y completar los 3800 m, divididos en 2 vueltas de 2,5 km y 1,3 km respectivamente. Teniendo en cuenta, la cantidad de triatletas, voy a pies en todo momento.

Llegamos a las boyas de cambio de sentido de la primera vuelta. Es un punto crítico, porque ahí la acumulación de brazos es brutal, y la experiencia ya me advierte de que hay triatletas (pocos eso sí) que para protegerse (o qué sé yo) empiezan a nadar a braza en esos puntos. “No lo entiendo”. Una patada de braza en toda la cara del triatleta que llevas detrás, puede hacer mucho daño. No tiene ningún sentido.

Por suerte, pasamos esas 2 boyas sin sobresaltos y afrontamos el regreso a la playa. Intento apretar un poco dentro de mis posibilidades, pues ya es posible después de unos 1400 metros nadar, más o menos cómodo. Finalmente, toca ponerse de pie para salir a la playa antes de iniciar la segunda vuelta. Antes de entrar al agua por segunda vez, coincido con Jesús, compañero de equipo que nada bastante mejor que yo, lo que me da un plus muy grande de motivación.

Javier Perez IM Mallorca 2014 bici 01

Completo la segunda vuelta, ya con menos tráfico y disfrutando al máximo, ¡esto está hecho, vamosssss! Toca vivir y disfrutar de ese momento, siempre emocionantísimo, que es la salida del agua. Piel de gallina recibiendo el apoyo de los tuyos y a por una transición bastante larga, que trato de hacer lo más rápido posible.

Justo en el momento de salir de la T1 coincido con Juli, lo que me confirma que he hecho una buena natación para mi nivel. Nos damos ánimos mutuamente y empiezo la bici con muchísima motivación.

 

La bici

Primeros km de muchísimo tráfico, dirección Artá, un tramo de 30 km con algunos repechos importantes. En Artá se realiza un cambio de sentido para volver por la misma carretera durante 10 km. Este tramo me pareció bastante peligroso, siendo el inicio del recorrido ciclista, y dada la gran cantidad de bicis y de adelantamientos, y la circulación en ambos sentidos prácticamente ocupando el ancho completo de los 2 carriles.

En el km 40, desvío a la izquierda dirección Petra, y comienza un tramo de unos 10 km de carretera estrecha, no muy exigente, pero sí siempre de ligera subida, que invitan a soltar el acople y ponerse de pie, por momentos. Me encuentro muy a gusto, en este tramo, que va poniendo a cada uno más o menos en su sitio. Gano bastantes posiciones en este terreno y después de dejar Petra atrás (km 53 aprox.), comienza un sector completamente llano de unos 70
km que nos dejarán a los pies de la sierra para iniciar la subida al Coll de Femenia.

Calculo que haría unos 5-10 km disfrutando muchísimo, acoplado rodando rápido a la potencia prevista, el viento en la cara, viendo largas rectas sin casi nadie por delante… y de repente… el despropósito.

Javier Perez IM Mallorca 2014 bici 03

Me había imaginado muchas posibles situaciones o percances de carrera, pero lo cierto es que no sé muy bien por qué motivo, no me había planteado esto, a pesar de haber visto videos y oído comentarios últimamente. El despropósito al que hago referencia es que soy adelantado por un PELOTÓN de unas 60-70 unidades. Sí, un PELOTÓN, no un grupo de triatletas que no va respetando al menos una distancia mínima de 7 m.

Tipos ataviados con todo el arsenal aero rodando en grupo sin inmutarse lo más mínimo, carentes de todo escrúpulo deportivo, a rueda literalmente, y ocupando todo el ancho del carril, las últimas unidades prácticamente no tienen que dar pedales.

La situación me supera totalmente, no doy crédito, asisto perplejo al paso completo de la grupeta. Nunca había vivido nada parecido ni de lejos. Es descarado, vergonzoso, patético, lamentable… No sabes si reír o llorar, es frustrante, te vas fuera de la carrera, la sensación de impotencia es enorme. Encima tienes que aguantar comentarios jocosos de alguno de los integrantes: “¡a este paso no nos dejarán correr con cabras, volveremos a las flacas!”. Verte rodeado de tramposos que faltan el respeto de manera flagrante al deporte que te apasiona es una auténtica mierda. Tramposos que se cargan totalmente la competición con el incumplimiento
de una regla básica y fundamental como es el NO DRAFTING.

Personalmente, en cierto modo, el Ironman de Mallorca me ha abierto los ojos. Me gusta el “show” de la marca Ironman, pero me ha quedado muy claro que no a cualquier precio. El respeto al no drafting no es negociable, así que si quiero seguir ilusionándome con la M y el punto encima, no será pensando en participar en “IMs rápidos”. Será con carreras como Lanzarote o Gales, donde la formación de pelotones es mucho más complicada y los tramposos tienen menos chance. Lo haré con el riesgo de que esas carreras, durísimas, me pasen por encima, pero a buen seguro que disfrutaré y encontraré toda la motivación posible para entrenarlas, todo lo contrario a entrenar a sabiendas de que lo que te espera en una carrera es ese espectáculo bochornoso. No tiene ningún sentido.

Comienzan unos minutos de auténtica zozobra. Suelto el acople, no tengo ni idea de qué hacer. Intento dejar la distancia reglamentaria pero enseguida llegan nuevos individuos que ocupan el espacio, con lo que es imposible. Además, ahora el ritmo del pelotón parece haber descendido, tienes hasta que frenar para no “comértelos”…

Preso de la rabia y desesperación, puesto que esto parece el Tour de Francia, aprovechando el paso por el avituallamiento de Santa Margalida y el repecho existente, intento escaparme del grupo. Sin mirar atrás y sin mirar potencia, arranco. Me sigue un belga y tras unos minutos, compruebo que hemos dejado el grupo atrás. Estoy haciendo un sobreesfuerzo que no toca, muy por encima del ritmo previsto a priori. Es absurdo, sabes que te estás haciendo daño, que es un esfuerzo baldío, que te acabarán cogiendo y que lo pagarás, pero… mirar atrás en una recta, y ver ese pelotón, en todo lo ancho de la carretera, desata aún más la cólera.

Javier Perez IM Mallorca 2014 bici 08

Pero no es posible mantener ese ritmo y a la altura del km 75 aproximadamente nos alcanza el pelotón, que rueda a 37-38 km/h y no tengo fuerzas, sin ser un suicidio, para dejarlo atrás. Sigue el cabreo y la rabia. Llega Bego, que está siguiendo la carrera en moto y me “desahogo” con ella, que trata de tranquilizarme, pero no hay consuelo. Acto seguido aparece, por fin, un juez, al que no de muy buenas maneras, le pido que cumpla con su cometido, que se quede ahí y observe lo que está pasando. No le veo sacar ni una tarjeta, simples palabras de “more space, more space”… al menos consigue que haya una separación de 5 m y rodemos en línea. Permanece unos 5 minutos ahí y se va. El pelotón no tarda en volver a formarse ni 5 minutos. Es patético.

Decido poner un ritmo alto que me permita permanecer lo más adelante posible, intentando permanecer siempre en las 3-4 puestos de cabeza. El desgaste está siendo grande, km 95 aprox., 230 w medios, 10 w por encima de lo que tenía previsto, debería aflojar. Sin embargo, llegamos a Playa de Muro, y hay mucho ambiente, mucha gente animando, y la adrenalina me lleva a apretar, tratando de ir en cabeza el tramo de unos 5 km hasta Puerto de Alcudia.

A la salida de Alcudia decido poner fin a la lucha, rodar en cabeza me saca de “mis watios”, así que suelto el acople, me “relajo”, cambio el chip totalmente, no hay nada que hacer, y les dejo ir y disfrutar durante unos minutos del precioso tramo de la Bahía de Pollença.

Vuelvo a acoplarme, a poner mi ritmo y de nuevo me acerco al grupo, trato de dejar un mínimo de 10 m y enseguida se meten triatletas que se creen que te estás quedando o yo que sé, ¡qué desesperación!

Ritmo aún más tranquilo al paso por Puerto de Pollença, y empiezo a pensar en la subida (km 120, aproximadamente 7,5 km al 6-7 % más otros 7 km de sube-baja), que espero ponga a cada uno en su sitio y donde quizás recupere puestos. En el avituallamiento especial situado en Pollença (km 112 aprox.) me reconforta ver a Susi y Emma, y poder recibir sin complicaciones el 2º bidón con “comida” que había preparado.

De camino al Coll de Femenía empieza a notar que algo no va bien en mi estómago. Otra vez, (misma sensaciones que en Roth 2013) ese “nudo”, la falta de ganas de “tragar”, la necesidad de eructar y no poder, pesadez, etc.

No puede ser, no me lo creo, ¿tan “pronto” y con problemas de estómago? Esta vez había decidido cambiar completamente la estrategia de alimentación en la bici respecto a 2013, sustituyendo los geles por barritas y “preparado” energético para los bidones. Estrategia de alimentación que llevaba aplicando durante los últimos 3 meses en todos los entrenamientos de bici sin ningún problema. Pero el día de carrera, algo está yendo mal… sin estómago, sin combustible, el día va a ser muy largo.

Comienza el puerto, me marco un ritmo muy tranquilo, sin ningún alarde, y empiezo a recuperar posiciones, aquí ya no vale ir chupando rueda. A pesar del esfuerzo, y de ir pensando en todo momento en el estómago y en ver si se “deshacía” ese nudo, disfrutó de la preciosa subida, aunque finalmente se me haría un poco larga.

Bajada del puerto, bastante técnica y complicada, donde no tomo ningún riesgo y me empiezan a adelantar los buenos y medios “bajadores”. El estómago sigue sin aceptar nada de sólido y, me esfuerzo en ir tomando algo de líquido de vez en cuando.

Siguen unos 15 km “pestosos” de peor asfalto y algunos repechos. Espero con ansiedad la llegada al avituallamiento de Campanet (km 147 aprox,), donde finalmente cojo agua fría y me aprieto 3 buenos tragos de un bidón de Coca Cola, que parecen sentarme bien.

Km 155, de nuevo buena carretera hasta boxes, llano, viento de cara, una larga recta dirección Muro y por supuesto, de nuevo PELOTÓN. Intuía que así sería, así que ni me inmuto, suelto acople, mientras veo como se alejan y soy adelantado por otros que lo van dando todo por engancharse a la grupeta. Además, mi única preocupación ahora es recuperar el estómago.

Javier Perez IM Mallorca 2014 carrera 01

Se nota la fatiga y se me hace eterna la llegada al avituallamiento de Sa Pobla en el km 170, donde espero tomar más Coca Cola. Me hago con un bidón de cola y bebo un poco a la desesperada, y de nuevo parece sentarme bien, y asentarme/vaciarme un poco el estómago.

Km finales de bici, ya con la mente completamente puesta en la carrera a pie. La incertidumbre, ya normalmente grande en cualquier triatlón, es esta ocasión especialmente grande. Ni idea de como voy a responder después de todo, después de casi 2 horas donde no he podido prácticamente “comer”. Me temo lo peor, el día ya hace mucho tiempo que empezó a torcerse…

Muchos meses pensando en este momento, la hora de enfrentarse a la maratón y soñando/ilusionándome con poder correr. Tenía mucha confianza en la carrera a pie después de la preparación, pero realmente en ese momento las expectativas eran muy pesimistas.

De nuevo una transición que intento hacer lo más rápida posible y a correr. Los ánimos de Emma y Susi, nada más empezar, sientan fenomenal. A pesar y sobre todo, ¡Smile and run! 4 vueltas y 2/3, de 9 km por delante.

 

La carrera

Empieza el baile y me sorprendo felizmente comprobando como las piernas responden. El estómago aún me preocupa pero menos, pero las piernas parecen estar relativamente “frescas”, ¡vamos! ¡vamos!. Completo a buen ritmo la primera vuelta, y además soy capaz de tomarme los 2 geles que tenía previsto. ¡Bien, bien!, por el momento parece que no está haciendo mella la mala alimentación durante la bici. Eso sí, con mucha cautela siempre, sin lanzar las campanas al vuelo ni mucho menos, porque soy muy consciente de que esto es muy largo y solo acaba de empezar.

Inicio de la segunda vuelta y me cruzo con Vilas que está terminando su bici. A 4 semanas de la prueba, Vilas había sufrido una caída de bici que le hizo estar prácticamente parado todo este tiempo, así que me alegro un montón por él, lo va a conseguir. Nos animamos y es otro plus de motivación extra. Igual
que se cayó Vilas, me podía haber caído yo, que iba a medio metro de él en aquella fatídica rotonda. Así que, no hay excusas, ¡aprieta y corre por tu buena suerte
aquel día y en parte en honor a Vilas!

Instantes después, llegó un pequeño gran momento para el recuerdo, con el “adelantamiento” a Timo Bracht, top-10 mundial de distancia Ironman, y a priori, el máximo favorito para ganar esta carrera, que en eso momento creo que iba en posiciones de cabeza, 2º o 3º, pues llevaba bicicleta delante. Por supuesto

que no está teniendo su mejor día y me lleva una vuelta de ventaja, jejeje, pero al menos, por unos momentos estoy corriendo más rápido que él. Los gritos de ¡Timo! ¡Timo! ¡Timo! se oyen cada vez más atrás, me vengo arriba, ¡smile and run!

En diferentes puntos del circuito Andoni, Santi y Raúl (me sabe mal por estos últimos que han tenido que abandonar) animan muy fuerte, se sienten, se agradecen mucho. El ritmo sigue siendo bueno, pero el estómago vuelve a cerrarse poco a poco, y cuesta meter los geles. A duras penas 1 y medio en esta vuelta.

La tercera vuelta empieza a costar de verdad, cuesta despegar las piernas del suelo, el calor también comienza a hacerse notar, las paradas en los avituallamientos son cada vez más largas y los ritmos decaen. A partir del km 21 más o menos, dejó de mirar el GPS, ya es cuestión de apretar los dientes e ir a “lo que se pueda”. Siguen unos km muy duros, mentalmente sobre todo, la meta aún se ve en un horizonte muy lejano, queda lo peor. Los avituallamientos ya los percibo como auténticos oasis y cumplo con el ritual de agua para dentro, agua por fuera, toda la Coca Cola para dentro que puedo, esponjas y hielos al top.

Javier Perez IM Mallorca 2014 meta 02

4ª vuelta, poco a poco se empieza a vislumbrar el final, la mente se “relaja” un poco y se marca como objetivo factible terminar esta vuelta. Trato de pensar solo esto. Sufrir y luchar por esta vuelta, y ya estará casi todo hecho. Avanzar como sea, cuesta mucho engañar a la mente en estos momentos. Los momentos de “inspiración” son fugaces, pero alguno aparece y consigo apoyarme por ejemplo en el recuerdo de días de pista durante enero y febrero, frío, lluvia y aquel trabajo durísimo de series cortas, de los compis más habituales allí: Arturo, Armando, Iker, Juan, Héctor, Nieves y por supuesto, la “jefa” Sonia Bejarano, sin ellos seguramente aquellas series no habrían salido. Esos instantes y los ánimos de los amigos de dentro y fuera de la carrera te liberan por segundos. Ya sólo entra Coca Cola.

Final de la cuarta vuelta. 6 km para la meta y todo habrá acabado. Bolsa de hielo a la nuca gracias al último servicio de Susi, que ha hecho una labor impresionante en todos los avituallamientos especiales del día. Ahora me marco el objetivo de completar 3 de estos 6, los más duros física y mentalmente del circuito. 500 m de callejeo, seguidos de una recta de 2,5 km, con el sol golpeando en plena cara, que se hacen interminables. Punto de giro y penúltimo esfuerzo ya apretando con todo lo que me queda, para llegar al último avituallamiento a 1 km de la meta, en el que no puedo evitar pararme.

Salgo del avituallamiento, último esfuerzo de verdad, encaro el paseo de la playa y por suerte aún me restan un mínimo de fuerzas para darlo todo y cambiar el ritmo por última vez. Un km y esta aventura habrá terminado, “all out, no te dejes nada, vamosssss”. A lo lejos voy viendo la meta y eso me va llevando un poco en volandas, aunque se me está haciendo durísimo el ritmo impuesto.

Adelanto en este km a 2 triatletas, que también van a terminar pero soy incapaz, no me atrevo a mirar su dorsal. Sé que como sean de mi grupo de edad y traten de seguirme, involuntariamente intentaría exigirme otro sobreesfuerzo.

A falta de 300 m alcanzo a otro triatleta, que ante mi llegada cambia el ritmo y se va. No tengo ya más fuerzas para responder al ataque y me consuelo mientras que sea aleja, comprobando que no pertenece a mi grupo de edad. 200 m para el final, la sobreexcitación ya es máxima, veo a Bego, ¡give me 5! Máxima emoción.

 

La meta

La entrada en meta, con Susi dándome su último grito de apoyo, esta vez sí, es indescriptible.

Estoy eufórico, creo que como nunca hasta ahora en una llegada y los últimos 50 m los hago dando saltos, fuera de mí. ¡Es increíble! ¡No puedo estar más feliz, más satisfecho…!

O sí…

Durante la carrera no había tenido ninguna referencia del puesto que iba ocupando en mi grupo de edad, así que tras un minutos en la zona post-meta para reposar emociones y tratando de “asentar” el cuerpo, mente y sobre todo el estómago, compruebo perplejo en el teléfono que he finalizado en 5ª posición de mi grupo. Vuelvo a mirarlo, sí 5º, y en un rapidísimo pensamiento nervioso, espero no equivocarme al recordar que eran 5 los slots de clasificación para el Ironman de Hawai asignados a mi grupo de edad.

Cariacontecido y en sosegada excitación, se lo digo a Susi, ¡nos fundimos en un abrazo! No puede ser verdad, no puede ser real. Aunque contenida, la emoción por dentro es tremenda y me lleva a una nube, de la que tardaría muchos días en bajarme.

¡¡¡Clasificación para el Ironman de Hawai!!! Un premio enorme. Tan enorme, que se me antoja muy complicado hasta pronunciar aquello de “un sueño hecho realidad”.

Seguramente entre entrenamiento y entrenamiento, en algún momento de todas esas solitarias horas, alguna vez me imaginara nadando en las aguas de Kona, pedaleando en la Queen K Highway o corriendo por Ali’i Drive. Fantasías en cualquier caso y una gran inspiración para algunos días difíciles… y en el mejor de los casos, el mejor destino final como guinda a muchos años de constancia, paciencia y perseverancia de entrenamientos y a un día perfecto en carrera. Pero no, muy difícilmente podía soñar que esta gran recompensa llegara tan pronto.

Una mezcla de escalofrío y alegría me recorre el cuerpo de arriba a abajo cuando compruebo que he aventajado en 39 segundos al sexto clasificado de mi grupo (se quedaría sin slot para Hawai), y que es uno de los triatletas que he superado en el último km, Philipp Gubler. Días después me sonrojaría aún más al comprobar su currículum ironman, que entre otros resultados contempla un puesto 19º absoluto en Lanzarote 2012 y un tiempo de 9h07m en Hawai 2013. Es obvio, que no ha rendido aquí a su nivel, pero esto es deporte y es parte de la grandeza, la miseria y la dureza del ironman y seguramente la próxima vez me tocará a mí catar la amargura.

Por encima de todo, pienso que he tenido una suerte infinita, pero en menor medida también me alegro muchísimo de que mi cabezonería y mi pequeño gran gen competitivo me hiciera darlo absolutamente todo en esos últimos 2 km para ser capaz de correr en torno a 4′/km, después de más de 9 horas y 15′ de esfuerzo, sin un objetivo claro, simplemente por el bruto hecho de “vaciarme”… y a la postre, otorgarme la clasificación.

Javier Perez IM Mallorca 2014 meta 07

Como premio añadido, por fin descubrí por qué mis queridos padres me dotaron de grandes orejas y es que llegado este momento, fuera capaz de dar palmas con ellas. Pues eso.

El slot ha sido una guinda al pastel, inesperada, pero lo que sí me produce mucha satisfacción es haber podido ser competitivo dentro de mis posibilidades en esta distancia. Y por supuesto, no olvido el sabor amargo de lo vivido durante el sector ciclista, con la falta de respeto por el “no drafting” de algunos y mis problemas con la alimentación. Y como siempre, espero aprender de estos sinsabores para la próxima.

En días posteriores, haciendo una búsqueda rápida de los que habían sido mis rivales en mi grupo de edad, alucino y me impresiono aún más si cabe: por delante, Carlos Aznar, top-10 absoluto en Mallorca, un ganador de 30-34 en Hawai 2012, un ganador de 25-29 en Austria 2013 y un 2º clasificado en 30-34 Kalmar 2013. Por detrás, además de Gubler, entre otros, Jon Unanue, y 2 triatletas con 9h17′ y 9h22′ en Hawai 2013.

Así que realmente, de verdad, no puedo sentirme más agradecido, privilegiado, satisfecho y eufórico… y con ganas de sentir este sueño no soñado.

¡Gracias! ¡Mahalo!

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