Jose Carlos Sanchez Castillo Ironman Zurich 2013

José Carlos Sánchez Castillo en el Ironman de Zurich 2013

Publicado 22 agosto, 2013

Según terminé mi anterior IM en NewYork hablaba de tomarme un año sin volver a ponerme el dorsal para una prueba de este tipo, no me duraron mucho tiempo esas palabras y en Noviembre me apunté de nuevo con Martín Giacchetta al IM de Zurich, ideal a priori por fechas, recorrido y temperatura.

 

Los entrenos fueron saliendo, y aunque con alguna que otra lesión me presentaba en Zurich en muy buenas condiciones. Este viaje tenía la característica de viajar en coche ya que después me quedaría con la familia haciendo un recorrido por Suiza e Italia.

 

Llegué el miércoles por la tarde y el jueves salí con la organización de la prueba a conocer parte del recorrido que me dejó el recuerdo del calor y de alguna que otra subida “interesante”, después llegarían Jesús y Martín. El viernes, no tenía mucho, en lo que iba a buscar a la familia al aeropuerto saldría a conocer algo del circuito de carrera a pie y nadar en el lago con los compañeros.

 

El sol apretaba mucho y la organización nos había informado de una ola de calor que el día de la prueba nos llevaría a temperaturas por encima de 35ºC y que casi con total seguridad la natación sería sin neopreno. Con estos antecedentes fuimos a correr un rato por la zona de la carrera, cuando llevábamos 15 minutos corriendo paramos en el puente que permite ver todo el lago y las montañas al fondo, momento en el que Martín nos da el susto del viaje y se nos cae al suelo haciéndose un brecha en la cabeza que nos lleva a estar el resto del día en el hospital.

 

Este incidente nos deja tocados moralmente pues en principio tumbado en una camilla del hospital y haciéndole continuas pruebas no se ven posibilidades de competir en un IM dos días después.

 

Ironman Zurich 2013

 

Sábado, día previo a la prueba, con la moral tocada, me voy con la familia y Martín a nadar al lago y a correr un poco por el circuito. Justo a la vuelta de la natación, veo a Martín con una cara diferente, dice que está muy bien y que va a competir, está claro que no debe hacerlo, pero su cara y convicción es otra y no me veo capaz de intentar decirle lo contrario. Se veía a una persona feliz y positiva y a mi en el fondo me gustaba, ése era Martín, y el que no lo entienda, no le conoce. 24 horas antes pude ver por primera vez su cara de “miedo” pero hoy veo la cara de ese argentino superviviente que se aferra a una mínima posibilidad para poder ponerse en la línea de salida a sabiendas que va a sufrir y lo sabe.

 

Llega el día de la prueba, no consigo dormir y la última vez que vi el reloj eran las 02:30 de la mañana, el despertador sonaría a las 05:00, por lo que lo que puede decirse que muy descansado no me presento en la línea de salida, tampoco lo pienso demasiado y con dos cafés y algo de comer ponemos rumbo a la transición, revisamos la bici, presiones, bidón con geles, barritas, etc.

 

Pierdo a Martín en el tumulto inicial, está muy motivado y tiene muy claro que tipo de carrera puede hacer, en la salida me coloco más o menos en el medio y en las primeras líneas, estoy decidido a entrar en el juego, salida que se hace desde el agua y sin neopreno, el agua está a 25ºC.

 

Natación

 

Suena la bocina, la primera boya a 400 m, hay que apretar hasta llegar a ella, aquello no es una salida normal… ¡es la guerra!, parece un triatlón en distancia olímpica, en todos los triatlones en los que he competido nunca me encontré semejante reparto de patadas, puñetazos y codazos, lejos de esconderme decido entrar en el juego y nadando “a molinillo” empiezo a compensar los porrazos recibidos frente a los repartidos no sin ello de recibir un codazo que me deja un ojo morado para el resto de la carrera.

 

Ironman Zurich 2013 Natación

 

Vamos en lo que se puede denominar como “pelotón acuático” con todo el mundo nadando al mismo ritmo y sin poder salir ni por izquierda ni por derecha, en la llegada a la primera boya decido abrirme definitivamente pues aquello no parece que vaya a mejorar y no puedo hacer los 3.500 metros restantes con semejante estrés.

 

Llegado este momento, la natación se convierte en normal, fuerte, pero con tranquilidad. Ya en la segunda vuelta pillo unos buenos pies que me cuesta seguir, señal que esa es buena liebre, de vez en cuando los voy perdiendo y tengo que apretar para enganchar. Faltando unos 100 metros le suelto y voy recuperando la respiración para entrar en la transición. Miro el reloj: 1h07m, buen resultado teniendo en cuenta que no había neopreno. Transición “rápida”, me pongo el casco, dorsal, crema antiampollas, calcetines, zapatillas y a por la bici.

 

Ironman Zurich 2013 Natación T1

 

Bici

 

Comienza el segmento en el que mejor me he sentido en la preparación de este IM, los primeros 30 kms, son llanos, estoy a la expectativa de ver qué me sale de velocidad media con los vatios establecidos, pero las piernas no van bien.

 

Sin más preocupación sigo acoplado y miro el cuentakilómetros: llevo unos 25 kms a velocidad media de 37,8 kms/h y los vatios por debajo de lo esperados. Aunque sin buenas sensaciones, decido que es el momento de empezar a beber del bidón de geles, me levanto, bajo la velocidad y me incorporo a coger el bidón que va detrás del sillín.

 

No sé con certeza que ocurre, lo que sí tengo claro es que en el momento en que me suelto de una mano pierdo el control de la bici y coincidiendo con los campeonatos de natación, me marco un mortal invertido con tirabuzón, cayendo al asfalto de espaldas.

 

El voluntario, ante semejante espectáculo, decide sacarme un 10 por la pirueta. Me incorporo tocándome como si estuviera buscando el paquete de tabaco y en una primera revisión veo que no tengo nada roto y, disimulando como si no hubiera pasado nada, voy caminando por la bici.

 

Las manos en la cabeza de los espectadores me indican que pensamos lo mismo, nada más coger la bici sé que aquello tiene trabajo y la llevo hasta la acera, la pirueta deja el asfalto lleno de cosas que llevaba, bidón de geles inutilizable, portabidones descolgado, herramientas y cámaras esparcidas en 10 metros, trozos del casco aero roto, barritas energéticas aplastadas, etc.

 

Los amables espectadores me van acercando todo lo que ven, la rueda delantera está destalonada y reventada, la rueda trasera ¿suelta?… Me hago un segundo chequeo y veo que en la pierna izquierda a la altura de la tibia tengo un bulto como un plátano de canarias de grande y que tiene mala pinta, un raspón en la rodilla, un golpe en el glúteo derecho y lumbares que me duelen mucho y me impiden agacharme hasta para arreglar la bici.

 

Arreglo el pinchazo, coloco las ruedas, ajusto el cambio, enderezó la dirección, aseguro el portabidones con bridas que llevaba, reconstruyo el bidón de herramientas… ¡y me pongo en marcha!

 

En ese preciso momento, ya en marcha, me entra una flojera de piernas impresionante. No puedo acoplarme, me duelen las lumbares y el glúteo me está dando pinchazos, me vengo abajo totalmente. Kilómetro 28 de la bici, mucha tela que cortar, queda casi toda la bici y el maratón, el bulto de la pierna sigue cogiendo volumen aunque no me duele al pedalear y como viene la zona de subidas tampoco necesito acoplarme.

 

Debido al estado mental que tengo, me van adelantando las abuelas con el carro del Carrefour lleno de compra; no obstante, ante esta nula motivación confío en que, como en otras ocasiones, todo esto cambiará y lo veré todo de otro color más tarde.Desde luego se me pasa, pero hora y media después, momento en que los dolores son pequeñas molestias y veo que empiezo a pasar gente. Me empiezo a encontrar mejor moralmente, aunque tengo dudas de si seré capaz de correr con el bulto de la pierna.

 

Terminando la bici me encuentro con Martín que no se esperaba verme por allí, le pongo al corriente y durante los últimos tres kms de bici los hacemos en paralelo charlando. Sin más, entro en t2 con muchas dudas, durante el recorrido he podido ir viendo a la familia a la altura de donde están las transiciones y sin ninguna duda ese era el ibuprofeno que me estaba recuperando en cada paso donde les veía. Tengo muchas ganas de verlos a la salida de t2 y me paro a darles un beso que me recarguen las pilas y salgo a correr como si nada hubiera pasado.

 

Ironman Zurich Carrera T2

 

Carrera

 

Sin darme cuenta estoy en el km 2 y me acuerdo por primera vez de la pierna y la espalda, me llevo una grata sorpresa pues obviamente no me están impidiendo nada correr, es más, me encuentro muy bien corriendo.

 

El recorrido es muy benevolente con las piernas, aunque un circuito a cuatro vueltas es siempre duro. Doy la primera vuelta en 55 minutos más o menos y voy bien, dejo de mirar el crono y me concentro en comer y beber en abundancia en todos los avituallamientos, siempre; al perder todos los geles en la bici sabía que tenía que compensarlos. Algo pude meter en la bici pero no suficiente, pero sabía que corriendo no podía darme ni un solo lujo.

 

Las temperaturas son altas y me siento hidratado, los kms van pasando y las pulseras de cada vuelta van entrando en la muñeca, justo cuando empieza esta tercera vuelta entran las nubes que hacen que la temperatura empiece a bajar y se pueda correr sin sufrir en exceso.

 

Me engancha Carlos un español de Bilbao que corre con una motivación especial y esta tercera vuelta se me pasa volando, ya en el km 35 las piernas empiezan a pesar y me cuesta correr, empiezo a mirar el GPS y veo casi ritmos de 6 km/h, pero ya son 3 kms los que faltan y corro ya más por terminar que por piernas

 

Últimos metros, busco a la familia, agarro a los niños, última curva y a meta. Se acabó.

 

Ironman Zurich 2013 Meta

 

La Meta

 

Joder, qué duro es este deporte. Y no por las 10h51m que tardé en completarlo, sino por lo frágil que es el equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa: un despiste en la bici y se puede acabar todo.

 

Ni los cinco meses de 13 horas de media, ni las tiradas largas, ni los vatios, ni la planificación de la carrera, ni las horas que le robas a la familia, ni lo que pagas por el dorsal, los vuelos, los hoteles, los desplazamientos… nada de eso te da ninguna ventaja ni privilegio.

 

Sin ninguna duda, fue suerte. Eso es lo que tuve en esta carrera, eso que te desea todo el mundo cuando sabe que te vas a competir. Toda esa suerte concentrada la tuve de cara y pude terminar lo que me había merecido con creces terminar.

 

Jose Carlos Sanchez Castillo finisher

 

Este deporte y en especial esta distancia es más UNA AVENTURA que empieza el primer día que empiezas a entrenarlo y termina en el momento que te recuperas de la última secuela que te deja la prueba.

 

Eso es todo.

 

En el apartado de agradecimientos son muchos a los que recordar, pero lo voy a concentrar en mi magnífica mujer que me sigue facilitando todo para que pueda entrenar y a mis hijos que ya me están animando para que me apunte a otro, dicen que hay que seguir viajando.

 

Os deseo a todos MUCHA SUERTE.

 

¡Hay que seguir viajando!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Utilizamos cookies propias y de analítica para mejorar tu experiencia de usuario. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Para más información sobre cookies y su desactivación pincha aquí cerrar