Reto conseguido: El primer triatlón de Juan Del Valle

Reto superado: El primer triatlón de Juan Del Valle

Publicado 30 octubre, 2013

Es 14 de Septiembre de 2013. Son las 7:45 de la mañana de un sábado y yo no puedo dormir más, llevo casi media hora en la cama dando vueltas.

 

Hace medio año esto sonaría muy extraño en mi boca, pero se está haciendo sospechosamente habitual. El motivo vuelve a ser el mismo: hoy me pongo un dorsal, pero esta vez es diferente. Más especial. Esta vez se trata de un triatlón.

 

Salgo de la cama casi de un salto. Mientras voy a la cocina sin hacer ruido voy chequeándome internamente. Todo está en su sitio. He asimilado perfectamente los últimos entrenamientos y el descanso de ayer me ha venido de perlas para llenarme de energía.

 

Hoy toca mi desayuno favorito: tostadas de pan integral con miel y un café cortado enorme. Limitar la leche al mínimo antes de una carrera o un entrenamiento largo es imprescindible para mí. Es una de esas cosas que he descubierto acerca de mí mismo en estos últimos dos meses. Dos meses que han servido para conocerme de verdad después de 20 años viviendo conmigo. El darme cuenta de las cosas, escuchar a mi cuerpo y ser feliz con lo que me da es algo que ha cambiado mi vida para siempre.

 

Mientras doy cuenta de las tostadas y apuro el segundo café, esta vez sólo, me pongo a recordar qué ha pasado para verme así…

 

Juan Del Valle preparandose

 

“Todo empezó el 15 de Julio de este año. En una barbacoa familiar durante la siesta decidí que iba a hacer un triatlón. Así de repente. Nunca me lo había planteado, pero desde ese momento se convirtió en una prioridad absoluta. Nada más decidirlo, y sin pensarlo mucho más se lo conté a todo el mundo. Quería sellar el compromiso que me había hecho y para ello necesitaba testigos. No podía echarme atrás. Al día siguiente, comenzaron los entrenamientos. Bastante a mi bola, sin saber demasiado, pero enlazando muchas sesiones.

 

Nadaba en la piscina de casa con un sistema de gomas para no moverme del sitio y poder trabajar la resistencia en el agua (nunca antes había nadado de verdad). Montaba en bicicleta de spinning en un gimnasio y nada más bajarme corría un par de kilómetros en la cinta para acostumbrarme a las transiciones. Un par de veces a la semana salía con la bici de montaña y corría unos 30 km semanales.

 

Fui pasando de unas sensaciones horribles a necesitar realmente el entrenamiento diario. Como me gusta decir, me fui haciendo adicto a las endorfinas. Por el camino y casi sin darme cuenta fui dejando de lado el alcohol, la comida basura y otros hábitos. Me dejé también casi 10kg.

 

El punto de no retorno vino poco después. Fueron casi 700km de bicicleta de montaña en 6 días con la única compañía de mi padre. Vivíamos con lo que cabía en nuestras alforjas, y ahí descubrí que cuando una persona se cansa, aún le quedan muchos, muchos kilómetros para cansarse de verdad. Y tras eso ya vino todo rodado, supe que dentro de poco sería triatleta.

 

Juan Del Valle salida

 

Los entrenamientos fueron sucediéndose de forma natural. Disfrutaba de verdad entrenando hasta quedar exhausto.

 

Como preparación, 15 días antes participé en un duatlón cross. Las sensaciones fueron muy buenas y me gustó. Pero las transiciones fueron un desastre, tardé siglos. Había que entrenarlo. Aún así quedé 3º sub-23.

 

La última semana reduje el volumen de entrenamiento, pero no la intensidad, y aproveché para ensayar las transiciones. Un segundo en el agua cuesta mucho ganarlo para perderlo atándose un cordón de la zapatilla. Me hice “in extremis” con el material que me faltaba: unas zoggs predator sustituyeron a mis antiguas gafas de piscina de niño pequeño, cordones elásticos para mis zapatillas, cinta porta dorsal e incluso alquilé (pardillo de mí) un neopreno.

 

Hacía días que había decidido participar en el triatlón cross Hitachi del Festibike por distintos motivos: parecía bastante popular, bien ubicado, organización seria… pero en el momento de apuntarme estuve a punto de acobardarme y apuntarme a la versión Open. Superé el canguelo y me apunté a la prueba para la que había entrenado: versión Pro. Mi objetivo era entrar antes de que cerrara la meta, aunque dentro de mí esperaba hacerlo medianamente bien…”

 

Juan Del Valle transicion

 

Todo esto pasaba por mi cabeza mientras desayunaba en silencio. Perdí la mañana en darle el último repaso a mi bicicleta, repasar las ruedas (esto traerá cola) y preparar la bolsa. Un video motivador y un plátano a media mañana y a la una estaba sentado a la mesa con mi tri-traje ya puesto debajo del chándal. De comer un poco de pasta y un filete. Otro café sólo y al coche.

 

Me acompañan mis padres a la carrera y trato de tener conversación para no pensar. Llegamos con suficiente tiempo a la casa de campo. Tras las colas pertinentes accedo al box. Dejo la bicicleta y lo que voy a necesitar. Pido unos imperdibles para el dorsal (sabía que algo se me olvidaba) y me pongo a animar a los de la versión Open que empiezan a salir del agua.

 

Cuando terminan paso al pantalán para calentar en el agua. Tengo miedo (infundado) de que en los primeros metros me agobie y no pueda seguir. Por eso trato de moverme en el agua y acostumbrarme a la temperatura y visibilidad. Sólo pensar en que mi aventura acabe en la lancha de cola me da pavor.

 

Ya está. Estoy esperando para empezar. Quedan pocos segundos. Comparto pantalán con otros 80 triatletas que imagino estarán tan nerviosos como yo.

 

Juan Del Valle bicicleta

 

Cuando suena la señal salto al agua de cabeza y empiezo a nadar fuerte. Mi idea es coger algo de hueco para evitar codazos y patadas. Todo un éxito. Aflojo un poco y me pongo a nadar cómodo. Tras un manotazo en la primera boya y algo de desorientación (revisando después los datos del gps me doy cuenta de que más de la que pensaba) salgo del agua. No me noto nada cansado. Corro a buen ritmo hasta el box. me coloco gafas, casco, dorsal y calcetines.

 

Las zapatillas van en la bici y me las pondré en marcha.

 

Salgo escopetado, y justo antes de montar me doy cuenta de que algo va mal. No me lo puedo creer. La rueda de delante está pinchada, ¡si la revisé esta mañana! Me dejo llevar por el cabreo y me pongo a gritar mientras la arreglo con bote de espuma. Que mala suerte. Los gritos me ayudan a desahogarme pero debo estar montando un espectáculo, porque veo a una aficionada grabándome con el móvil. Espero que no acabar en Youtube.

 

Cuando estoy listo salgo alto de pulsaciones. Ha sido un grave contratiempo. Unos dos minutos. Pero ya está solucionado. Salgo pedaleando a muerte para adelantar a los que me han pasado en la T1 y engancharme a alguna grupeta. Voy totalmente desbocado y adelanto a un montón de triatletas. Completo la primera vuelta a casi 24km/h de media.

 

Juan del Valle T2

 

Un par de sustos en las bajadas provocados por mi torpeza en las trazadas y sigo adelantando gente. No voy a rueda de nadie. Me encuentro bien y quiero seguir. En la segunda vuelta guardo un poquito, sobre todo al final para la parte de carrera. Me auto-animo pegando gritos pidiendo ánimo a los que miran. Siempre funciona y estallan en aplausos. Justo antes de la T2 está mi familia animando. Subidón.

 

Hago la transición perfecta. No pierdo nada de tiempo y salgo corriendo. Ahora sí me duelen las piernas, pero sé que se me pasará en torno al kilómetro dos, ya he pasado por esto antes. Me hidrato un poco y la segunda vuelta corro sin pensar hasta la meta. Es tan llano que no hay queja posible.

 

El momento de pasar la meta es mágico e inolvidable. Brazos arriba, zancada amplia. Ya está. Soy triatleta. Abrazos, fotos y toda la parafernalia de siempre. Estoy tan desubicado que no sé que viene después. No sé cómo he clasificado ni el tiempo oficial. Las prisas de los que me acompañan (ya han estado 3 horas desde que llegamos) y mi poca experiencia hacen que nos vayamos y me pierda la entrega de premios. Aún así, esa noche me duermo con una sonrisa.

 

Juan del Valle llegada

 

Al día siguiente desayunando veo en el twitter de @_InspireUrLife que ya están las clasificaciones. Veo mi nombre y no me lo creo: ¡Segundo clasificado en mi categoría sub-23! a tan sólo 35 segundos del primero. Qué pasada.

 

Inmediatamente pienso que fue una cagada no haber esperado a la entrega de trofeos, pero ya está hecho. Me pongo en contacto con la organización y en pocos días me dan la copa que gané.

 

Sólo puedo decir que después de este debut, el triatlón me ha enganchado para siempre. Desde luego enhorabuena a la organización por la carrera, y ¡nos vemos el año que viene!

 

Juan del Valle meta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Utilizamos cookies propias y de analítica para mejorar tu experiencia de usuario. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Para más información sobre cookies y su desactivación pincha aquí cerrar