Titan Desert cab

Martín Giacchetta en la Titán Desert 2013

Publicado 17 mayo, 2013

Una experiencia muy Inspire your life.

 

 

Antes que nada les digo que espero no aburrir a nadie con mi crónica de la Titan Desert 2013. Siento tanto ladrillo.

 

Todo empezó medio de casualidad, no era una experiencia que tenía pensada vivir de momento. Siempre me gustó la bici de montaña pero desde que vivo en España la tenia un poco aparcada y prefería rodar en mi cabra.

 

Me surgió la posibilidad de participar con el equipo Compex y desde ese momento, sin buscarlo y sin desearlo, se metió en mi cabeza la Titan Desert 2013. Hablé con Jaimito (Jaime Menéndez de Luarca), le comente la idea y le consulté sobre su disponibilidad para acompañarme a lo que me contestó sin dudarlo que si. Junto a Jaime, nos acompañaría María Pujol quien finalmente fue, además de formar parte del equipo Compex, mi compañera en la categoría Duo Mixto.

 

Los días fueron pasando, los entrenamientos siempre apuntaron al triatlón pero con la particularidad que alguna salida en MTB caía dos por tres. Al acercarse la fecha de armar la maleta he de reconocer que empece a sentir sensaciones que hacía mucho tiempo que no se apoderaban de mi. Si bien es cierto que después de hacer triatlones de todas distancias uno cree que ya nada le pone nervioso, ese cosquilleo típico de cuando uno se enfrenta a algo nuevo….volvía a dar señales de vida.

 

Martin Salida

 

Finalmente llego el momento de armar la bici y de tomar el avión rumbo a una ciudad que no sabía ni que existía. Ourzarzate era nuestro aeropuerto de destino y un autobús, con ruedas tan gastadas que hasta el aire que contenían dejaban ver, nos llevo hasta Bauman Dades. Allí nos esperaban nuestras haimas, nuestras duchas y nuestro inodoro itinerante junto a un plato de pasta, arroz, atún o pollo. Descartado estaba aquellos alimentos que podían tener algún tipo de contacto con el agua ya que si los ingerías hasta el estómago mas fuerte era capaz de darse vuelta.

 

Día 1

 

La Titán empezó al día siguiente, música con buena onda nos despertaría cada mañana a las 6 en punto. La etapa 1 a priori no era muy dura aunque debo confesar que me enfrentaba a mis primeros 90km de MTB (mi máximo entrenamiento había sido 70km). Nada mas empezar, allá por el km 4, mi cadena se metió en sitio del que fui incapaz sacarla yo solo. El coche escoba me alcanzo y entre tres personas pudieron sacarla. El precio que pague fue que no podía utilizar el piñón grande (me esperaban 1600 desnivel acumulado) y los cambios, después de torcerse, funcionaran bastante mal.

 

Salí a la búsqueda de María que a esta altura estaba exactamente a 40 minutos de mi, pude alcanzarla solo por la excitación que me provocaba el primer día ya que si esto hubiese pasado otro no hubiese podido.

 

En el camino me encuentro a Jaime que, sorprendente con buena cara, estaba fuera de carrera tras romper el buje de su rueda trasera. Me dijo que María estaría a unos 15 minutos. Después de encontrarla y sentir la alegría enorme fue ella quien rompió su cadena. Gracias a la solidaridad de un corredor pudimos seguir. Ese mismo día me pegué algún golpe sin mayores consecuencias y por suerte la etapa llego a su fin tras 6 horas de complicaciones mecánicas, muchas piedras sueltas y unos paisajes espectaculares.

 

Día 2

 

A las 6 en punto la misma música volvió a sonar. La etapa dos no podía ser peor que la anterior, ya nos había pasado todo lo posible y con ese optimismo encaramos los mas de 100km de montaña que nos esperaban. Cargados de nuestros colchones, sacos de dormir y el abrigo que necesitaríamos para la etapa maratón. Aquello fue toda una experiencia, 340 personas durmiendo en dos enormes Haimas, olores indescriptibles, ruidos humanos conocidos por todos se apoderaban del silencio de la noche pero como cada mañana la música a tope nos despertó para encarar lo que poco después supe que era la etapa mas dura de la historia de la Titan Desert. Lo cierto es que la etapa dos transcurrió con normalidad, los 97km que nos separaban del inicio se me pasaron rápidos aunque el crono al llegar a meta indicaba nuevamente casi seis horas.

 

Santi Millán

 

Día 3

 

Empieza la etapa 3, 130 kilómetros a través del desierto nos esperaban, se hablaba de una etapa fácil en lo que a desnivel se refiere pero larga en distancia. Pasaron rapidamente los primeros 60 kilómetros, entramos en una gran llanura que permitía divisar muy a lo lejos una ondulaciones que parecía pequeñas dunas. Los kilómetros pasaban muy lentamente, el viento se hacía presente y comencé poco a poco a darme cuenta que estaba en una carrera muy muy dura. No hay palabras que puedan describir lo largo y tedioso que se hizo cruzar el desierto para llegar al avituallamiento. Rincones de mi mismo que todavia no conocía se mostraban con cierta timidez.

 

Aún quedaban 27 kilómetros con un viento de cara que había ido en aumento desde hacía un buen rato. Las dunas que divisaba con anterioridad era grandes montañas que nos acompañaron paralelamente a lo largo del camino. Mi compañera me decía que no podía mas, yo sentía lo mismo y a cada uno que nos cruzábamos en el camino su cara indicaba exactamente los mismo. La etapa después de 8hs y algo llego a su fin, la titán ya había transcurrido en mas de un 50%. pero mi mente se metía en mi interior para intentar dominarme mientras me marcaba el sentido del abandono.

 

Día 4

 

La música que en su primer y segundo día me pareció buena onda, la sentí un poco alta en el tercero, hoy a las 6 otra ve me empezaba a parecer demasiado repetitiva. Sin duda que estaba empezando a sentirme cansado y a echar de menos a mi casa. Sin embargo la etapa después de haber vivido la anterior se me hizo corta. El rodaje, de mas de 90km, me pareció hasta incluso fácil, Mi compañera a pesar de haber sufrido una fractura en el codo 5 semanas antes de venir, se venia arriba y se sentía fuerte. La etapa ya había caído en el saco y nos esperaban una nueva haima y las maletas que dejamos en un camión antes de vivir la noche de la etapa maratón.

 

Pudimos descansar mejor, cerca del campamento había un oasis con nombre de Hotel y piscina. disfruté hasta el mismo momento que Jaime me comento que la etapa próxima sería de 115 kilómetros, esa noticia es demasiado dura cuando tu cabeza estaba programada para asumir solo noventa y cinco. Había en mi una sensación cruzada, por un lado la alegría de afrontar lo que sería la anteúltima etapa, por otro lado la música de las 6 era siempre la misma y el odio hacia el dj se apoderaba de mi.

 

Martín Giacchetta en la Titan Desert 2013

 

 

Día 5

 

Empezó la etapa 5 a sabiendas de que sería una etapa larga. El viento soplaba muy muy fuerte y tras dos horas y minutos de pedaleo miré mi gps. El muy perezoso solo había apuntado 30 kilómetros y una media de velocidad de 15km/h. Aquello fue un mazazo en mi cabeza, me faltaban 85 km y ya no podía mas. Las piernas estaban fuertes pero mis pensamientos estaban muy lejos del desierto y de poder disfrutar. Uno de los lemas de mi vida siempre fue: Estoy donde quiero estar. Y si bien alguna vez no pude hacerlo por obligaciones sabia que en unas horas volvería a mi sitio elegido.

 

Sin embargo ahora no me quedaba otra opción que tragarme con isotónica mi lema y aguantar el tirón. No iba a estar donde quería estar al menos por dos días. Los kilómetros se pasaron muy lentamente y casi por sorpresa una lengua de arena tras otra nos avisaba que durante 5 kilómetros teníamos que andar subiendo y bajando por dunas que no permitían pedaleo alguno. El calor se hacía notar, el sol se adueñaba de mis labios partiéndolos en 4 y resecando cada poro de mi piel.

 

La etapa 5 fue muy dura psicologimante hablando. La introspección arrojaba datos que no conviene volver a revisar. Solo me consolaba estar más cerca del final de la Titan y que pocos minutos estaría en la piscina… aunque sinceramente ni ganas de eso tenia. Estaba totalmente agotado, las manos había perdido toda la fuerza y el culo parecía que no era mío.

 

María Pujol

 

 

Día 6

 

Me fui a dormir pronto, durante la noche soñaba que había una tormenta de arena que llenaba todo de polvo, incluso hasta masticaba ese polvo. El viento no cesaba y la puta música de la 6 de la mañana me hizo dar cuenta que el sueño era la misma realidad. Amanecimos llenos de arena literalmente, la haima no había soportado el vendaval y dejo entrar a la arena por donde quiso. La etapa 6 empezó y según arranco un viento de 40km/h vino a decirnos con mucha autoridad que no se despegaría ni un solo minuto de nosotros, que velaría por sus intereses y que no nos dejaría rodar a mas de 14,5 la hora. La etapa que prometía ser fácil también fue demasiado dura.

 

Aún así, la Titan llego a su fin. Fuimos nosotros quien finalmente vencimos, fue nuestra cabeza la que comando nuestro cuerpo para que no abandonara nunca. El tercer puesto logrado con mi compañera es totalmente anecdótico ya que en ningún momento sentimos que corríamos contra nadie mas que contra nosotros mismo y nuestros yo interior.

 

Fuimos privilegiados de haber cruzado el desierto en MTB en 37hs30 minutos, estamos encantados por haber cargado una experiencia de mucho peso en nuestra baúl de recuerdos. Somos felices por haber terminado la Titan mas dura de la historia.

 

Martín Titan Desert 3º puesto Duo Mixto

 

Martin Giacchetta

Una experiencia muy Inspire your life.

 

Antes que nada les digo que espero no aburrir a nadie con mi crónica de la Titan Desert 2013. Siento tanto ladrillo.
Todo empezó medio de casualidad, no era una experiencia que tenía pensada vivir de momento. Siempre me gustó la bici de montaña pero desde que vivo en España la tenia un poco aparcada y prefería rodar en mi cabra.
Me surgió la posibilidad de participar con el equipo Compex y desde ese momento, sin buscarlo y sin desearlo, se metió en mi cabeza la Titan Desert 2013. Hablé con Jaimito (Jaime Menéndez de Luarca), le comente la idea y le consulté sobre su disponibilidad para acompañarme a lo que me contestó sin dudarlo que si. Junto a Jaime, nos acompañaría María Pujol quien finalmente fue, además de formar parte del equipo Compex, mi compañera en la categoría Duo Mixto.

 

Los días fueron pasando, los entrenamientos siempre apuntaron al triatlón pero con la particularidad que alguna salida en MTB caía dos por tres. Al acercarse la fecha de armar la maleta he de reconocer que empece a sentir sensaciones que hacía mucho tiempo que no se apoderaban de mi. Si bien es cierto que después de hacer triatlones de todas distancias uno cree que ya nada le pone nervioso, ese cosquilleo típico de cuando uno se enfrenta a algo nuevo….volvía a dar señales de vida.

 

Martin Salida

 

Finalmente llego el momento de armar la bici y de tomar el avión rumbo a una ciudad que no sabía ni que existía. Ourzarzate era nuestro aeropuerto de destino y un autobús, con ruedas tan gastadas que hasta el aire que contenían dejaban ver, nos llevo hasta Bauman Dades. Allí nos esperaban nuestras haimas, nuestras duchas y nuestro inodoro itinerante junto a un plato de pasta, arroz, atún o pollo. Descartado estaba aquellos alimentos que podían tener algún tipo de contacto con el agua ya que si los ingerías hasta el estómago mas fuerte era capaz de darse vuelta.

 

Día 1

La Titán empezó al día siguiente, música con buena onda nos despertaría cada mañana a las 6 en punto. La etapa 1 a priori no era muy dura aunque debo confesar que me enfrentaba a mis primeros 90km de MTB (mi máximo entrenamiento había sido 70km). Nada mas empezar, allá por el km 4, mi cadena se metió en sitio del que fui incapaz sacarla yo solo. El coche escoba me alcanzo y entre tres personas pudieron sacarla. El precio que pague fue que no podía utilizar el piñón grande (me esperaban 1600 desnivel acumulado) y los cambios, después de torcerse, funcionaran bastante mal.

 

Salí a la búsqueda de María que a esta altura estaba exactamente a 40 minutos de mi, pude alcanzarla solo por la excitación que me provocaba el primer día ya que si esto hubiese pasado otro no hubiese podido.

 

En el camino me encuentro a Jaime que, sorprendente con buena cara, estaba fuera de carrera tras romper el buje de su rueda trasera. Me dijo que María estaría a unos 15 minutos. Después de encontrarla y sentir la alegría enorme fue ella quien rompió su cadena. Gracias a la solidaridad de un corredor pudimos seguir. Ese mismo día me pegué algún golpe sin mayores consecuencias y por suerte la etapa llego a su fin tras 6 horas de complicaciones mecánicas, muchas piedras sueltas y unos paisajes espectaculares.

 

Día 2

A las 6 en punto la misma música volvió a sonar. La etapa dos no podía ser peor que la anterior, ya nos había pasado todo lo posible y con ese optimismo encaramos los mas de 100km de montaña que nos esperaban. Cargados de nuestros colchones, sacos de dormir y el abrigo que necesitaríamos para la etapa maratón. Aquello fue toda una experiencia, 340 personas durmiendo en dos enormes Haimas, olores indescriptibles, ruidos humanos conocidos por todos se apoderaban del silencio de la noche pero como cada mañana la música a tope nos despertó para encarar lo que poco después supe que era la etapa mas dura de la historia de la Titan Desert. Lo cierto es que la etapa dos transcurrió con normalidad, los 97km que nos separaban del inicio se me pasaron rápidos aunque el crono al llegar a meta indicaba nuevamente casi seis horas.

 

Santi Millán

 

Día 3

Empieza la etapa 3, 130 kilómetros a través del desierto nos esperaban, se hablaba de una etapa fácil en lo que a desnivel se refiere pero larga en distancia. Pasaron rapidamente los primeros 60 kilómetros, entramos en una gran llanura que permitía divisar muy a lo lejos una ondulaciones que parecía pequeñas dunas. Los kilómetros pasaban muy lentamente, el viento se hacía presente y comencé poco a poco a darme cuenta que estaba en una carrera muy muy dura. No hay palabras que puedan describir lo largo y tedioso que se hizo cruzar el desierto para llegar al avituallamiento. Rincones de mi mismo que todavia no conocía se mostraban con cierta timidez. Aún quedaban 27 kilómetros con un viento de cara que había ido en aumento desde hacía un buen rato. Las dunas que divisaba con anterioridad era grandes montañas que nos acompañaron paralelamente a lo largo del camino. Mi compañera me decía que no podía mas, yo sentía lo mismo y a cada uno que nos cruzábamos en el camino su cara indicaba exactamente los mismo. La etapa después de 8hs y algo llego a su fin, la titán ya había transcurrido en mas de un 50%. pero mi mente se metía en mi interior para intentar dominarme mientras me marcaba el sentido del abandono.

 

Día 4

 

La música que en su primer y segundo día me pareció buena onda, la sentí un poco alta en el tercero, hoy a las 6 otra ve me empezaba a parecer demasiado repetitiva. Sin duda que estaba empezando a sentirme cansado y a echar de menos a mi casa. Sin embargo la etapa después de haber vivido la anterior se me hizo corta. El rodaje, de mas de 90km, me pareció hasta incluso fácil, Mi compañera a pesar de haber sufrido una fractura en el codo 5 semanas antes de venir, se venia arriba y se sentía fuerte. La etapa ya había caído en el saco y nos esperaban una nueva haima y las maletas que dejamos en un camión antes de vivir la noche de la etapa maratón.

 

Pudimos descansar mejor, cerca del campamento había un oasis con nombre de Hotel y piscina. disfruté hasta el mismo momento que Jaime me comento que la etapa próxima sería de 115 kilómetros, esa noticia es demasiado dura cuando tu cabeza estaba programada para asumir solo noventa y cinco. Había en mi una sensación cruzada, por un lado la alegría de afrontar lo que sería la anteúltima etapa, por otro lado la música de las 6 era siempre la misma y el odio hacia el dj se apoderaba de mi.

 

Martín Giacchetta en la Titan Desert 2013

 

Día 5

Empezó la etapa 5 a sabiendas de que sería una etapa larga. El viento soplaba muy muy fuerte y tras dos horas y minutos de pedaleo miré mi gps. El muy perezoso solo había apuntado 30 kilómetros y una media de velocidad de 15km/h. Aquello fue un mazazo en mi cabeza, me faltaban 85 km y ya no podía mas. Las piernas estaban fuertes pero mis pensamientos estaban muy lejos del desierto y de poder disfrutar. Uno de los lemas de mi vida siempre fue: Estoy donde quiero estar. Y si bien alguna vez no pude hacerlo por obligaciones sabia que en unas horas volvería a mi sitio elegido.

 

Sin embargo ahora no me quedaba otra opción que tragarme con isotónica mi lema y aguantar el tirón. No iba a estar donde quería estar al menos por dos días. Los kilómetros se pasaron muy lentamente y casi por sorpresa una lengua de arena tras otra nos avisaba que durante 5 kilómetros teníamos que andar subiendo y bajando por dunas que no permitían pedaleo alguno. El calor se hacía notar, el sol se adueñaba de mis labios partiéndolos en 4 y resecando cada poro de mi piel.

 

La etapa 5 fue muy dura psicologimante hablando. La introspección arrojaba datos que no conviene volver a revisar. Solo me consolaba estar más cerca del final de la Titan y que pocos minutos estaría en la piscina… aunque sinceramente ni ganas de eso tenia. Estaba totalmente agotado, las manos había perdido toda la fuerza y el culo parecía que no era mío.

 

María Pujol

 

Día 6

Me fui a dormir pronto, durante la noche soñaba que había una tormenta de arena que llenaba todo de polvo, incluso hasta masticaba ese polvo. El viento no cesaba y la puta música de la 6 de la mañana me hizo dar cuenta que el sueño era la misma realidad. Amanecimos llenos de arena literalmente, la haima no había soportado el vendaval y dejo entrar a la arena por donde quiso. La etapa 6 empezó y según arranco un viento de 40km/h vino a decirnos con mucha autoridad que no se despegaría ni un solo minuto de nosotros, que velaría por sus intereses y que no nos dejaría rodar a mas de 14,5 la hora. La etapa que prometía ser fácil también fue demasiado dura.

 

Aún así, la Titan llego a su fin. Fuimos nosotros quien finalmente vencimos, fue nuestra cabeza la que comando nuestro cuerpo para que no abandonara nunca. El tercer puesto logrado con mi compañera es totalmente anecdótico ya que en ningún momento sentimos que corríamos contra nadie mas que contra nosotros mismo y nuestros yo interior.

 

Fuimos privilegiados de haber cruzado el desierto en MTB en 37hs30 minutos, estamos encantados por haber cargado una experiencia de mucho peso en nuestra baúl de recuerdos. Somos felices por haber terminado la Titan mas dura de la historia.

 

Martín Titan Desert 3º puesto Duo Mixto

 

Martin Giacchetta

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