El Ironman Roth de José Luis Giraldez

El Ironman Roth de José Luis Giráldez

Publicado 23 agosto, 2013

De nuevo y tras múltiples viajes de Freystadt a Roth había llegado el día que había estado esperando durante todo el año.

 

A las 3:40 am me despiertan los primeros acordes de “Foreverytime we touch”. Durante mucho tiempo cada vez que los oía, pensaba en que algún día los oiría para ir a la salida de Roth… y ese día ya había llegado.

 

Según nos acercamos a la salida, empezamos a sentir la música cada vez mas fuerte hasta que desde el puente podemos ver el recinto de salida, las bicis ordenadas en línea, la gente, los preparativos en el río, los triatletas dando vueltas, algo nerviosos. En ese momento permites que el entorno te invada y lo utilizas para reafirmar tu estrategia de carrera (lo que viene a ser: cómo sobrevivir hasta la meta). Eso te da ese chute final de motivación que hace que salgas al agua enchufado…  otros como Javi Pérez no paran de enredar en la bici. J)

 

Tras un par de horas ya estaba en el box de salida listo para entrar en el agua. Me ajusto las gafas y me sitúo en la zona central del río, que parece menos congestionada. Allí estábamos otra vez, cruzando miradas desafiantes, los 2 únicos participantes de esta carrera: “Yo vs. “Mi parte menos positiva”.

 

 

Swim

 

De repente dan el pistoletazo de salida, y ya no hay vuelta atrás. Salgo a mi ritmo, intentando no hiperventilar, y muy pronto cojo la velocidad de crucero. Durante el tramo de ida tengo que estar constantemente corrigiendo, ya que me iba pegando a las piraguas situadas en la mediana del rio, y el sol era algo molesto al estar estaba de frente.

 

El tramo de vuelta se hace más cómodo. Veo como voy adelantando a participantes de la tanda anterior, más que nada porque van atrancados. Finalmente salgo en 1h17m, como estaba previsto, con las fuerzas prácticamente intactas.

 

Roth 2013 Jose Luis Giraldez salida

 

 

Bike

 

La transición es tranquila, 12m52s, y cojo la bici con muchas ganas. El asfalto es muy liso, está impecable, ningún resto de piezas de coche, trozos de cubiertas, tornillos, piedras, cadáveres de animales, ropa… o cualquier otro regalo que acostumbro a encontrarme durante las rutas de entrenamiento.

 

Voy adelantando a los de la tanda anterior, la verdad es que adelanto a pocos, y me van adelantando algunos “individuos” que van en auténticos torpedos… Durante todo el camino vamos atravesando pueblos con gente animando al borde de la carretera, y eso se agradece, ya que me permite provocarles y aprovechar sus gritos de ánimo para incrementar mi motivación.

 

Subo Greding bastante bien y más tarde durante la bajada entro en el bosque literalmente volando. Veo que no entro en una curva, freno evitando que deslice… y no veo otra opción válida de salida que no sea ir contra las zarzas. Espero el choque para salir volando, y como era de esperar… vuelo, vuelo…

 

Me levanto, ni siquiera me hago un checking de los posibles daños sufridos, les digo a unos cascos que entre la maleza me preguntan si sigo vivo: “Alles OK” (Todo bien).

 

Tardo un poco en sacar la bici de las zarzas. La chequeo y me invade un alivio al ver que no ha sufrido daños y poder seguir en carrera… finalmente me vuelvo a poner en marcha… durante el resto del descenso me doy cuenta de lo que podría haber sido… Me asombra haber reaccionado como un auténtico autómata, no me he alterado lo más mínimo. Me he limitado a levantarme y a seguir. ¿Suerte? Puede ser, pero os puedo nombrar muchos otros casos en los que no ha sido así, …por lo que me considero en paz con el destino…

 

Tras unos kilómetros me acerco a Solarer Berg , y allí esta nuestro grupo de apoyo más grande durante estos días animando sin parar detrás de una bandera española. La subida es más sencilla de lo esperada, ya que o subes o te suben.

 

Los segundos 90km los paso sin problemas, aunque se hacen más duros debido al cansancio acumulado y a algunas molestias en los riñones y en los pies.

 

Roth 2013 Jose Luis Giraldez bici

 

 

Run

 

Después de algunas bromas con los voluntarios sobre la cantidad de kilómetros que aún quedan salgo de la T2 bastante relajado intentando mantener el ritmo, y lo consigo hasta que llego a la ribera del río, donde empiezo a bajar.

 

Veo a Armando, el primero del equipo que veo en toda la carrera, que me comenta algo de retirarse. Le contesto que si se quiere retirar tiene que volverse para atrás, con la esperanza de que eso le haga desistir. Luego veo a Carlos, a Mario y a Javi, que va como una moto…

 

Los kilómetros van pasando muy lentamente, y a veces la orilla del río parece una convención de náufragos. A los de la Rotes Kreuz (Cruz Roja alemana) se les comienza a acumular el trabajo. Unos kilómetros más tarde, me da un alegrón el ver que Armando todavía está en carrera (#joderestetíoesincombustible)

 

A pocos kilómetros de la meta me encuentro con Mario que ya ha terminado y eso me anima a hacerlos más llevaderos . Paso por la plaza del pueblo, me animan las chicas de Armando y Carlos y vuelvo a salir del centro, desde donde ya se puede oír al speaker, para enfilar la entrada al recinto de meta.

 

Según entro en el recinto empiezan a pasar muchas personas por mi cabeza: los que me han ayudado a llegar aquí, los que están, los que ya no están, los que siempre confiaron en mí, los que (consciente o inconscientemente) durante estos meses de entrenamiento me sacaron a patadas de mi zona de confort… evidentemente estoy superemocionado.

 

Antes de entrar me da tiempo a recordarle a “Mi parte menos positiva” que ha vuelto a perder, que de nuevo escogió al rival equivocado, que aquí no se da ni un paso atrás, que el año que viene la volverá a retar.

 

Recibo nuevamente el saludo superefusivo de nuestro grupo de pomponeras desde detrás de la bandera, que seguro han hecho más kilómetros que yo. Busco la mirada de Mayte y aunque no la encuentro… sé que está ahí. Me acuerdo de mi madre, que creía en mi incluso más que yo, y enfilo hacia la meta.

 

Roth 2013 Jose Luis Giraldez meta

 

Alguien me comentó una vez que esos 200 metros para un triatleta son de los más emotivos que se puedan vivir. Y tenía razón. Esos 200m dan para mucho.

 

He nadado, he montado en bici, he corrido, también andado, a veces creo que me he arrastrado, estoy casi seguro, y por si no fuera poco, además, he volado… pero sobre todo, he disfrutado. ¿O no se ve en las fotos?

 

Si estás leyendo estas líneas, gracias por haber llegado hasta aquí.

Un comentario a “El Ironman Roth de José Luis Giráldez”

  1. María dice:

    Siempre recordaré una historia «la lucha del guerrero». Era una lectura sobre alguien para el que los obstáculos estaban para superarlos. La palabra imposible no estaba en su vocabulario. Reto, sí. Ese eres tu. Han pasado 26 años. Y veo q con tu misma filosofía. Sigue así. Eso te hace grande.

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