Cristina Ancillo - Triatlón de Vitoria

Historias que inspiran: Cristina Ancillo en el Half Triatlón de Vitoria

Publicado 23 julio, 2015

Hace tiempo que no preparo crónica de una carrera como ésta, porque pienso que poco puedo ayudar a algun miembro del equipo contando mis batallitas. Pero a causa de varias nuevas incorporaciones, también chicas, con poca experiencia, es la mejor manera de demostrar que con constancia, esfuerzo e ilusión se consigue cruzar la meta.

Este Half de Vitoria ya lo había hecho el año pasado, consiguiendo mi meta que era bajar de las 7 horas en las que había hecho los anteriores. Si… ya sé que parece una barbaridad comparado con los demás, pero esa soy yo.

Este año estaba con muchas ilusiones puesta en este Half, ya que lo conocía, el circuito era el mismo, (sólo cambiaba la colocación de la T2), así que sabiendo lo que podría mejorar este año, me puse manos a la obra…

La natación… ¡ja!. El Míster dice que voy mejorando… pero es porque lo dice él, porque yo sigo siendo de la más lenta de la calle 0. Pero seguimos nadando haciendo series, todos los deberes. Más para no perder que para mejorar.

La bici… mejor que otros años. Ya salgo en grupo y no me tienen que esperar haciendo tiradas de 70, 80 y hasta de 90 km. Muy contenta estaba.

La carrera a pie también la había mejorado respecto a años anteriores, consiguiendo sacar todas las semanas tiempo para correr y hacer series y tiradas largas.

Así que metí todo esto en la maleta, muchas ganas y también geles, y nos fuimos a Vitoria rodeada de un gran número de X3M, con lo que en ningún momento te quedas solo… gran equipo.

Los imprevistos empiezan el sábado, cuando después de hacer un pequeño rodaje antes de meter la bici en la T1, veo la cubierta con un bollo y pequeña abertura. ¡HORROR! ¡CRISIS! Estamos en el lago y aquí no hay nada, después de mandar un mensaje de auxilio a mi equipo, consigo que Paloma que estaba en la feria me compre una y la traiga al lago. Mil gracias a Pablo y Paloma.

Después nos reunimos todos para tomarnos la foto del grupo, cena rápida y a dormir.

Gran día, mal cuerpo. Las 5 de la mañana, nervios, mi cuerpo empieza a boicotearme, vamos a desayunar y no me entra nada, un poco de fruta… y una rodajita de pan con tomate que me la dejo a mitad, tengo el estómago cerrado. Ok, no pasa nada, tengo mis geles disueltos en un bidón (7) y 3 para correr. Además metí en la bolsa de bici unas gominolas por si al salir del agua… ¡que a mi me cuesta lo mio!

Cristina Ancillo - Triatlón de Vitoria

La natación

Preparamos todo, estoy con Mayte que está muy preocupada, pero estamos juntas, somos un equipo así que… ¡a la orilla! Calentamos, el agua está estupenda, preparadas ya me coloco en medio pero detrás.

Cuando dan el bocinazo las chicas entran muy despacio, con lo que me encuentro en medio del barullo pero ya sabéis que no me molestan, también me hago mi sitio, busco pies y a darle. Guay, consigo ir en grupo, siempre estoy rodeada de chicas nadando delante de mi, al lado y hasta detrás. Siento que me tocan los pies, jajaja, me vengo arriba, que sensación más rara… ¡yo que siempre nado sola al final del grupo!

Estoy bien, controlando las boyas. Se me pasa rápido, no sé el tiempo, ya que el neopreno tapaba el garmin y aún no lo he visto. Ya casi llegando, empiezan a pasarme los primeros chicos que salían detrás, el año pasado me pasaron desde el último giro de la boya.

Salgo muy contenta con la natación, en la T1 esté Mayte. Saludos de ánimo y a por la bici.

La bici

Siento hambre, ¡mucha hambre! Me tomo una gominola. Sé que el primer avituallamiento está cerca de la salida, así que planeo pillar un plátano, ya que iré con los bidones llenos. Trago del bidón con geles y a pedalear a buen ritmo, manteniendo los watios bajos, (ni digo cuántos que me da verguenza).

Voy a coger el bidon de isotónico que llevo y se me cae. ¡No pasa nada! Llevo pastillas de sales, ni me molesto, es sólo iso. Así que me preocupo de coger un bidón de agua en el primer avituallamiento y dejo lo de pillar el plátano para el próximo. Todo controlado y sin poner el pie en el suelo.

El año pasado tarde más en la transición por que me puse manguitos y chaleco. Además, tuve problemas con el garmin y me detuve un momento para reiniciarlo. Este año estaba todo saliendo como la seda, el reloj funcionaba y controlaba los tiempos y velocidad, mente fría y sin ninguna crisis. Muy emocionada además porque contaba con hacer mejor bici y así sacar tiempo y bajar a -6:30… Sí, pero no.

Empieza el desfile de X3M adelantándome y siempre hay muchos ánimos. Muchas gracias a todos y a Juancito, que haciendo honor a la tradición pasó tocando culo, ¡menos mal que todos los demás no lo hicieron, jajaja!

Doy toda una vuelta controlando el tiempo. Desde la T1 hasta la entrada a la ciudad me veo en 1h20′, así que me queda llegar al lago, una hora y veinte más, ¡y ya está!

La velocidad veo que disminuye en gran medida, yo sigo apretando los dientes, pero a veces veo los 35 km/h y también los 20… ¿Qué pasa? No entiendo. ¡Si lo estoy dando todo! Los watios controlados a la baja. Llego al lago y veo el tiempo, ya tengo claro que no lo voy hacer en menos de 3:30. Bueno con lo que recorté anteriormente me vale, no puedo bajar el ritmo, los últimos 10km se me hacen ya tediosos.

Entro en la ciudad… ¡uff, por fin! Ahora a darle zapatilla.

Cristina Ancillo - Triatlón de Vitoria

La carrera a pie

Llego a la T2, recojo mis bártulos. Una señora con chaqueta de juez me dice: “Cristina, cuando llegues a meta tengo que hablar contigo, búscame”. ¿Qué hice? ¡Me pillaron saltando la valla de los boxes para ir al baño para salir y luego entrar! Upsss.

Ok. Venga poco a poco, adaptación. La gente gritando, ¡cómo mola esto!

Empiezo a tomar ritmo. El año pasado mantuve la velocidad con el garmin pero con las paradas en los avituallamiento se me fue el tiempo de la media, así que esta vez miro el tiempo que me cuestan parciales de 5 kms. Los primeros me costaron 30′, muy bien, este es el ritmo.

Me cruzo con los chicos, ya saben como grito, esas cosas me entretienen, me animan, así que sigo. Km 6, Borja me pasa, charlamos, me da muchos ánimos. Ahí siento un agobio que no puedo respirar, reconozco la sensación, es un ataque de ansiedad. Bajo el ritmo, trato de hacer respiraciones cortas pero continuas, me entran ganas de llorar… jolín porque, ¿qué pasa? Control mental, control mental… pienso en otra cosa… controlo la situación… sigo corriendo. Primera vuelta completada en 1h5m, paso al lado de la meta y me entra otro ataque. Pero, ¿por qué? No me duele nada, siento que las piernas están un poco tostadas, estoy tomando mis geles cada 5 km, controlo la respiración bajando un poco el ritmo.

Supero ése y otros dos ataques que me dan… La segunda vuelta ya estoy muy sola, solo quedan los zombis. Veo gente andando, como ya no tengo a ningún X3M a quien gritar animo a las moribundos. A falta de 1 km, paso a dos que van andando y charlando, les meto una bronca que pongo a uno a correr, pero el otro me cuenta que está enganchado… sí, ¡ja! En la curva antes de meta me pasa corriendo, se lo digo: “¿Qué, ya no te duele?”. Me mira, se ríe y me coje de la mano y entramos juntos en meta.

Con ese cachondeo veo el reloj: 7h01′. Me entra muy mal rollo y encima viene la VIEJA JUEZA. Me quita el chip y me dice que se equivocaron, que no es el mio, que ya veremos…

Así que entre la frustración, cabreo y emoción, me da otro ataque de ansiedad. Pero éste no lo consigo controlar… este es grande, me caigo al suelo. No puedo respirar, viene el médico y me sacan en camilla. La cara de los chicos esperándome en la meta fue de película.

Después de un rato consiguieron tranquilizarme… ya pasó todo… ¡que mal rato pasé! Y todo este sufrimiento, ¿para qué?

Para cruzar la meta y decir que lo hice.

Tras la meta

Con los días que ya han pasado y viéndolo en perspectiva, pienso: “¡Qué más da el tiempo! Disfruté la natación, disfruté los 85 primeros km de bici (me sobraron 10) y gocé un mundo corriendo con vosotros, gritando, animando a los extraños y echando broncas, ¿qué más puedo pedir?”

Sí… ¡hacerlo más rápido!

La marca japonesa de aire acondicionado HITACHI patrocina el equipo de triatlón HITACHI X3M que preside Cristina Ancillo.

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