David Grañeda Maraton Madrid 2015

David Grañeda en el Maratón de Madrid 2015

Publicado 18 mayo, 2015

Toda la estrategia ideada, analizada y ensayada estos últimos meses quedó totalmente en el olvido 5 días antes de la carrera.

Este martes tocaba series a ritmo de maratón y tuve la feliz idea de unirme a mis compañeros Adolfo, Joaquín y Raúl quiénes me convencieron de que podíamos ir todos juntos hasta el kilómetro 25 ó 30 (palabras textuales de Joaquín) y, de ahí, que cada uno luchara con sus propias armas…

Suponía aumentar mi ritmo de carrera ostensiblemente (15-30 segundos, depende de cómo se sintieran estos monstruos), pero mi dije: ¡qué c…., yo puedo (intentarlo)!…

Y así nos dirigíamos los cuatro, con la hora pegada al culo y sin tiempo de dejar ropa en el guardarropa, cuando ya en el calentamiento cambié de idea sólo al ver a Adolfo calentar… en 10 metros de calentamiento ya nos sacaba 5… encima, salíamos de cajones distintos con lo que encontré otra excusa para convencer a Raúl, que salía en mi cajón, de que me acompañara.

Sin darnos cuenta, faltaban 5 minutos para las 9:00 h. No sentía nervios, de hecho, estaba muy tranquilo… por cierto, el tiempo nos respetó, al menos, en la salida.

5 minutos tardamos en llegar a la verdadera salida (tiempo oficial versus neto) y comenzaba la aventura. Como nos dijo la jefa, Sonia Bejarano, dividimos la carrera en sectores:

  • Primer sector, de Cibeles a Las Torres KIO: 6 kilómetros de subida con mucha gente que decidimos tomar con tranquilidad, quizás demasiada (y así se ve en la media de 5:35 min/km), pero que nos sirvió para entrar en “calor” y no desfogarnos nada más empezar. Creo que tomamos la decisión correcta.
  • Segundo sector, bajada de Bravo Murillo hasta Raimundo Fdez. Villaverde: aquí comenzamos a apretar y bajar tiempos aunque seguimos conservadores. Acabamos los primeros 10k en 51:54´, un poquito por encima de lo que queríamos, habíamos perdido mucho antes… pero las piernas y la cabeza estaban casi intactas.
  • Tercer sector, hasta Rubén Darío (km 14): ya comenzamos a coger ritmo y bajar nuestra media a la que iba a ser toda la carrera (mínima de 5:02´y máxima de 5:09´), empezaba a jarrear de vez en cuando pero no me molestaba mucho.
  • Cuarto sector, subidas de Almagro y Santa Engracia: La lluvia se hacía más intensa pero no me importaba. Primer subidón de energía para Raúl (y para mí también), su novia le esperaba al inicio en la Glorieta de Bilbao. Yo no esperaba ver a mis tres princesas hasta la meta pero los ánimos los tomé como míos. Km 16 y estaba como una rosa, física y mentalmente, ¡pues no parecía que fuera a ser tan duro esto de la maratón!
  • Quinto sector, llegar a la Puerta del Sol: zona de bajada, con mucha gente e impresionante el ambiente en Sol. La Calle Mayor parecía la subida al Tourmalet, teníamos que apartar a la gente.
  • Sexto sector, llegada al Paseo de Moret (km 22): Difícil las calles Bailén y Ferraz, pero las piernas seguían respondiendo y la cabeza seguía fresca (además del agua que acumulaba la gorra de los Broncos de Denver, pequeño homenaje a mi estancia americana).

David Grañeda Maraton Madrid 2015

  • Séptimo sector, llegar hasta Príncipe Pío: la bajada del Parque del Oeste me dio el primer toque… me empezó a doler el glúteo (iba a decir culo pero no queda muy técnico) derecho, dolor extraño en mí, pero sin noticias de mis tibias, ni de mis isquios, ni de ninguno de mis músculos y huesos. Aquí tuvimos una visión de futuro: un señor, que ya no cumplía los 70 años, iba a nuestro ritmo y pensamos: ese será Adolfo en 30 años… si hay alguien que puede hacerlo es él, es un crack. Antes de llegar a Príncipe Pío oímos un grito: ¡¡¡David!!! Ahí estaban Juana y Manolo. ¡Qué subidón! Y 20 metros después otra vez, la novia de Raúl… Y entonces la gran sorpresa, justo en la plaza me encuentro a mi mujer, Begoña, y mis dos hijas, que no les esperaba. Y acompañadas de Ana, una de las razones (la otra Eva), por las que estaba en la línea de salida. Ana se puso a correr con nosotros hasta la bajada hacia la Casa de Campo, recuerdo perfectamente mis palabras: dile a mi mujer que voy fenomenal, que no me duele nada, que lo voy a petar, que llego en un rato…
  • Octavo sector, Casa de Campo: Entonces llegó la bomba. Bajón total, psicológicamente y físicamente. Y no me refiero al muro (que no he llegado a sentir), la incertidumbre del recorrido (no me conocía los próximos 4 km), lo que me había dicho todo el mundo (lo peor, la Casa de Campo), la incógnita de no saber cómo iba a reaccionar mi cuerpo (nunca había corrido más de 28 km, bendito número el 28) y la lluvia que ya no paraba, me hundieron. Pero allí estaba Raúl para recordarme que no pasaba nada, que nos quedaba un tercio de carrera y no me permitió que bajáramos el ritmo (si estoy sólo, me pongo a 7 min/km). Y así salí indemne hacia mi casa.
  • Noveno sector, hasta mi casa Virgen del Puerto, km 34: La lluvia ya molestaba mucho, tenía los calcetines tan calados que pensé que, al no sentir los pies, algo me pasaba; mi cabeza ya sólo hacía que tocar los c…. la entrada a Virgen del Puerto era un río, y no precisamente el Manzanares. Ya iba jodido, muy jodido… Y entonces me acordé de mis 20 años viviendo en la Calle Linneo, antigua sede del MAPOMA, viendo a los corredores rotos subir la Calle Segovia… me arrepiento de no haberme dejado los pulmones animándoles… Pensé: ellos pudieron, yo también puedo. Y le expliqué a Raúl donde vivía, la guardería a la que llevaba a Alejandra y blablablá (ahora entiendo el flato del final de carrera; si es que no me callo ni debajo del agua)…

Y partir de ahí, se acabaron los sectores; ahora tocaba pequeños objetivos: Paseo Imperial, Embajadores, Atocha, Neptuno, Cibeles… Sin duda alguna, la maratón se juega del kilómetro 30 al 42… todo lo anterior, “no importa”. Como si lo hubieras hecho en el Madrid metro bus cercanías. Sensaciones: sin dolerme nada en concreto (bien), me dolía todo (mal)… pero el corazón respondía y ya nadie me iba a impedir que llegara a la meta con una sonrisa.

Tras pasar Cibeles, llegamos a Goya y nos enfrentamos con la subida hasta Velázquez… y aquí me falló la memoria. Pensaba que giraríamos hacia el Retiro, pero no, giramos a la izquierda, ¡me cago en la p…! Y entonces llegó un ángel, Asun. Nos acompañó bastantes metros y, aunque no le pude decir casi nada (estaba muerto), me hizo decirme a mi mismo que no, que no pensaba caminar, que iba a entrar esprintando, jajajaja…

Giramos en Juan Bravo y, por fin, Príncipe de Vergara. Un par de kilómetros y ya estaba… Giro en Alcalá para entrar en Retiro y entonces otra vez mis princesas y Ana (existe vídeo del momento). Ahí se me cayeron las lágrimas… lo había conseguido.

Por cierto, alguien me gritó y me dio en la espalda… ¡pero no tenía fuerza para mirar atrás! Jajajajaja.

El Retiro fue puro disfrute, sin palabras… Tiempo final: 3h 37m 15s.

David Grañeda Maraton Madrid 2015

PD. Si me echan algún día, ya sé qué voy a ser: taxista en Madrid. Raúl ha acabado hasta la p… de mi, de radiarle salvo en Casa de Campo, dónde estábamos a dónde íbamos… me ha faltado la altimetría de las calles. ¡Para la próxima! ;)

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