Daniel y Marina en la subida al Picu Pienzu

Daniel y Marina en la subida al Picu Pienzo

Publicado 10 enero, 2014

Un montón de recuerdos se me agolpaban en la cabeza el 12 de Mayo del 2013 mientras esperaba la salida en la X Subida al Picu Pienzu. El primero de todos y el que más profundo me marcó fue el comentario que me hizo mi amigo del Greim y compañero de entrenos y carreras futuras, el gran León, justo hacía un año en la meta de la misma carrera que iba a comenzar: ”¿Ves a ese que va a entrar?” -indicándome a uno de los últimos de la edición anterior- “Pues tiene tanto mérito como el que ha ganado, sólo por el hecho de acabar una carrera de montaña”.

 

Ese comentario me quedó tan grabado que me hice la siguiente pregunta: ¿Y por qué no puedo yo correr una media maratón de montaña?

 

Hacía ya un par de años que había dejado de fumar y empezado a correr por Arriondas (Asturias), el pueblo en el que vivía, pero con 39 tacos, tantas ocupaciones, una familia y tan poco tiempo libre no sabía por donde iba a empezar. Pues muy sencillo y a la vez muy sacrificado, levantándome muy, muy temprano para ir al gimnasio antes de entrar al trabajo y con un frontal en la cabeza corriendo por la noche cuando mi hija se quedaba dormida y había echado una mano a mi paciente mujer…

 

Pues todo eso tenía en la mente además de un gran hormigueo en la barriga, mi objetivo era terminarla aunque tuviera que ser fuera de tiempo. Muchos me decían: “¡¡¡Pues con menuda carrera te vas a estrenar, nada menos que con el Pienzu!!!”. Pero yo pensaba que tenía que ser esa, carrera dura, en el pueblo donde vivía, donde tenía a mi familia y a mis amigos, la que si podía con ella, me podría enfrentar a cualquier cosa… Me acompaño en el reto, venido desde Madrid, mi primo Ramón. Gran apoyo en toda la carrera, sin duda no podría haberla terminado sin él, aunque él lo niegue.

 

¡Campeones!

 

Salimos tranquilos, a un ritmo lento, intentando hacer nuestra carrera, y aunque me fastidiaba ir de los últimos, sabía que tenía que ser así. Mucho barro en cuanto dejamos a los 2 Km. el asfalto, pero sabía lo que me esperaba, los primeros 10 Km. hasta la cruz del Pienzu era subir y subir y por supuesto sufrir y sufrir. Cuando coroné la Forcada, solo pensaba que había que volver a subirla y bajarla, pero enseguida cambié mis pensamientos al presente inmediato y a ir consiguiendo llegar a las etapas mentales que me había propuesto.

 

La primera fue el pueblo de Cofiño y el primer avituallamiento. La segunda fue la Majada de Bustacu y segundo avituallamiento, hasta ahí fue todo “bien”. En la subida final a la cruz y lo más duro empezabas a ver a gente que se daba la vuelta abandonando, y con la mirada te parecía decir que tuvieras suerte hermano… Yo en ningún momento miraba para atrás. Cuando coroné, la sensación fue de descanso pero no me imaginaba que me quedaba lo más duro, la 2ª parte de la carrera, los últimos 11 Km. de bajada.

 

Marina, Daniel y Ramón llegando a meta

 

Me caí dos veces y la segunda pensé… esto es el final, ya que se me montó un gemelo. Gracias a mi primo Ramón que me lo estuvo estirando pude continuar, pero los calambres empezaron a hacer su aparición. Nunca pensé que en un cuadriceps tuviera tantos grupos musculares distintos y cada uno de ellos tuviera su propia vida… los muy cabritos se quejaban ordenadamente… pero mi objetivo era acabar y así lo intentaría… abandonar no estaba en mi lista de deseos.

 

Cuando regresamos de nuevo al último avituallamiento otra vez en Cofiño, fue cuando supe que iba a conseguirlo… y los dos últimos Km. de asfalto hasta la línea de meta fue un cúmulo de sensaciones increíbles, pensando en el año anterior y lo que me dijo León, la gente que te conocía animándote y aplaudiéndote y la guinda fue cuando pocos metros antes de la meta vino corriendo hacia mí, mi pequeña Marina, me dijo que había ganado su carrera, la Peque Pienzu, me ofreció su mano y me volvió a decir: “Papá, vamos que te ayudo a llegar…” cuando crucé la meta cantidad de sentimientos encontrados se volvieron a agolpar en mi cabeza. El beso a mi mujer y las palabras que le dije: “Amor, lo conseguí”.

 

Marina, Daniel y Ramón en meta

 

Después vino la Xtreme Lagos de Covadonga, ¡¡¡genial!!! Y el día 17 de Noviembre mi siguiente reto montañero: II Trail Subida a Peñamayor, pero cada carrera de montaña tiene y tendrá su historia…

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