Dani Soriano en la Maratón de las Vies Verdes

Dani Soriano en la Maratón de les Vies Verdes

Publicado 20 marzo, 2014

De Girona a Sant Feliu: 42.195 metros o lo que es lo mismo: Maratón de les Vies Verdes.

 

El 16 de febrero finalice mi segunda maratón, volvió a ser en casa, bueno la salida en casa y la llegada a 42 kilómetros. Esta vez he pasado un pequeño calvario para poderlo finalizar, debido a que me lesioné a principios de diciembre y no pude realizar una buena preparación. En un principio este debía ser el segundo maratón de un objetivo bastante alocado que me marqué para el 2014: finalizar 3 maratones en tres meses.

 

En octubre y noviembre la preparación iba viento en popa y nada hacía preveer lo que sucedió a partir de ese momento. El 1 de diciembre finalicé la media maratón de Mataró, mejorando el tiempo que había realizado en las 2 ediciones anteriores que había participado pero cuando la acabé empecé a sentir molestias en la cintillailiotibial (para los que no lo sepáis, es un ligamento que pasa por la rodilla).

 

Desde ese momento tuve que que bajar el ritmo de los entrenos e incluso llegué a estar bastantes días parado. Intenté volver a competir para correr la Sant Silvestre de Girona pero no era capaz de correr ni 10 metros sin cojear, así que desistí de correrla, y eso que es una prueba de sólo 5 kilómetros y que ningún año me pierdo.

 

En la salida

 

En enero tenía la inscripción para la Maratón de Tarragona y evidentemente no pude ir, empecé a entrenar poco a poco y entonces me tocó la inscripción a la media de Granollers, dude si correrla o no, después de hablar con el fisio decidí correrla sin arriesgar ya que no tenía la forma para poder ir a tope.

 

Salí en el primer cajón, de 1:20 a 1:30, detrás de los élites consciente que no haría ese tiempo ni en mis mejores momentos (mi mejor marca la tengo en 1:36). Así que cuando se dio la salida corrí el primer km por encima de mis posibilidades para no ser arrollado por los demás corredores y cuando se despejó la carretera un poco pude bajar el ritmo y seguir con el plan de no forzar.

 

La media de Granollers es una ida y venida entre Granollers y la Garriga, donde la primera mitad hace un poco de subida y luego es bajada. Mantengo un ritmo sobre 5 minutos el kilómetro durante toda la prueba y sigo sin forzar , a pesar que durante el último kilómetro me pasaron como 1300 corredores, pero conseguí mantener la cabeza fría y recordé las palabras de mi fisio: “no fuerces demasiado, debes llegar que aún te queden fuerzas sino te volverás a lesionar”. La conseguí acabar en 1:45, a un ritmo de 5 minutos el kilómetro y sin demasiadas molestias. ¡PRIMERA PRUEBA SUPERADA! Parece que no estoy tan mal y quizás pueda correr la maratón sin demasiados problemas.

 

En plena carrera

 

La semana siguiente hice un par de entrenos en solitario sin cargar mucho y las sensaciones empezaban a ser bastante buenas, así que el domingo quedé con unos amigos para hacer un “reconocimiento” de la ruta. En principio íbamos hacer unos 20 km por las “Vies Verdes” pero cuando llegamos a Cassà de la Selva decidimos tirar un poco más, y acabaron siendo 30 km. Hasta el km 25 me encontré bastante bien pero en ese momento me dio un pinchazo en el femoral y pensé: “ADIÓS A LA MARATÓN”, hice los 5 km restantes como pude y nos fuimos a tomar unas cervezas y a reir un poco, ya que sobretodo corremos para pasarlo bien y estos momentos son de los mejores que hay en un deporte tan individual como el correr.

 

Durante la semana tuve que volver al fisio , me redujo bastante el dolor y conseguí plantarme el día de la carrera en la meta, con muchas dudas y temores de cómo sería mi rendimiento. No llevaba ni el kilometraje ni los entrenos necesarios para desafiar los 42.195 metros pero a veces puede más el corazón que la cabeza y allí estaba, casi en primera línea esperando la cuenta atrás para empezar a correr.

 

La salida estaba en el centro de Girona y hasta allí llegué caminando, son unos quince minutos desde casa, cuando llegué encontré a mis amigos Mariano y Paco que también repetían en esta segunda edición , los tres teníamos muchas ganas de correrla y esperábamos con ganas el inicio de la carrera.

 

Entrenar en compañía siempre es mejor

 

Nos situamos en la linea de salida, bastante delante y cuando dieron la salida Mariano cómo es habitual en el salió disparado, yo no apreté demasiado y empezaron a pasarme corredores. Cuando llevaba un kilómetro me paso Paco que apretó un poco más el ritmo y también dejé que se fuera, no quería forzar más de la cuenta ya que la parte final es bastante dura y había que ahorra fuerzas. Hasta el km 20 aproximadamente fui a un ritmo de unos 5′ el kilómetro, disfrutando del recorrido que he hecho muchas veces, sobretodo del tramo entre Girona y Quart, zona donde se reúnen multitud de corredores, caminantes y ciclistas, tanto entre semana como en fin de semana.

 

Sobre el km 7 me pasó un presentador de TV3 bastante conocido en el mundo del running y con el que habíamos mantenido una “conversación” por el Twitter sobre el tiempo que tendríamos ese día. Poco a poco iba notando como las piernas acumulaban cansancio y llegué hasta Casssà de la Selva, es la localidad donde trabajo, allí algunos conocidos me saludaron y eso me dio un poco más de energía durante unos kilometros. Pasé también a 20 metros de mi centro de trabajo y recorrí la ruta donde suelo entrenar los mediodías que corro. Poco a poco me fui alejando hasta llegar cerca de Llagostera, allí, para mi sorpresa me encontré a Paco en la sombra de un árbol, se había mareado y estaba descansando, le pregunté si quería que me quedara con él pero me dijo que no, que siguiera.

 

A pesar de sus palabra no me quedé tranquilo y fui unos km pensando si retroceder y acompañarlo seguir adelante, cuando llevaba unos 5 km me volví a centrar en la carrera, mi ritmo empezaba a bajar cada vez más y ya corría más cerca de 6′ el km. Cada cinco kilómetros había un habituallamiento dónde recuperaba líquido y cogía alguna cosa para comer, plátano, frutos secos… No suelo usar geles en distancias inferiores a la maratón pero ese día me tomé uno en el km 20 y otro en el 30.

 

Compañeros de fatigas

 

A pesar de mi buena hidratación la calor empezó a hacer mella, ya que el sol lucía con fuerza, al contrario que al principio de la mañana que estaba bastante nublado. Sobre el km 30 empezó la parte más dura, es un tramo bastante solitario, no hay casi público excepto algún familiar de compañeros que también realizaban la prueba. Muchas familias en bici e incluso corredores que iban por libre me miraban cómo extrañados que llevara el dorsal. Reconozco que fue un tramo que se me hizo muy cuesta arriba, entre lo dicho del poco ambiente y las piernas que ya no tiraban, pero no era momento de lamentaciones, así que empecé a tirar más de cabeza, calculando cuanto me quedaba y de corazón diciéndome que esta si la acababa. Para más inri, al ser un terreno de tierra me había entrado alguna piedrecita en la zapatilla, pero me veía incapaz de pararme para sacarla y volver a empezar a correr, así que las dejé allí y de premio me lleve tres ampollas en los dedos.

 

Poco a poco me fui acercando al km 40, dónde ya había un poco más de gente ya que me acercaba a Sant Feliu de Guixols, sobre ese km hay una rampa, que no tiene mucho desnivel , pero que sólo he pasado tres veces y las tres se me han hecho durísima (las dos ediciones de la maratón y en la Trailwalker de 100 km), en ese tramo nos reunimos algunos corredores, algunos me pasaban y a otros los pasaba yo, cuando conseguí “coronar” la subidita ya sólo me quedaba la bajada final y la recta hasta la gloria, así que hice acopio de las pocas fuerzas que me quedaban y apreté un poco para hacer una entrada a meta lo más digna posible.

 

Liderando el esfuerzo

 

Tras saludar efusivamente a un finisher casi me caigo de la poca fuerza que tenía y decidí concentrarme en llegar y ya lo celebraría después. Me fui acercando poco a poco a la meta, entre los ánimos y los aplausos de la gente que había a lado y lado y SI! POR FIN! Volvía a ser FINISHER!, esta vez con un tiempo de 3 horas y 53 minutos, a un ritmo de 5’32” pero tan contento y feliz como la primera vez. Esta vez no estaba mi familia en la meta pero si que estaban mis amigos, Paco, que finalmente se retiró y había venido en coche con otro compañero y Mariano que había acabado antes que yo.

 

Realmente terminar una Maratón es una de las sensaciones que más me emocionan del correr y la felicidad de esos momentos es inexplicable.

 

La voluntad, la disciplina y el esfuerzo siempre tienen recompensa

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