Hitachi Inspire your life - Ironman Frankfurt

Cuéntanosss… Gabriel García Cervera en el Ironman de Frankfurt

Publicado 23 julio, 2012

Esta es la crónica de Gabriel sobre su participación en el Ironman de Frankfurt.

 

Como en las grandes obras narrativas hay intensidad, emoción, acción, personajes con evolución dramática, melodrama familiar, giros inesperados e incluso algo de sexo.

 

No podréis dejar de leer… spm.

 

Preámbulo

 

Hitachi Inspire your life - Preámbulo

 

4 am. Oficialmente estoy despierto. La realidad es que llevo tiempo así (minutos o incluso horas). Aunque parece que no me encuentro tan tirado como otras veces.

 

Miro a mi lado y mi mujer, ahora que no me oye es una Santa, se despereza sin protestar pese a lo que le gusta dormir. Me dice que deje dormir un poco más a los niños. Los acompañantes sí que se machacan en un IM y sin entrenarlo. ¡Qué mérito!

 

En fin, a lo mío. Para empezar el día más largo del año (como dicen los carteles de la prueba), nada mejor que darme un homenaje con un buen desayuno: 2 barritas Mule bar y 1 Cliff regado con Powerade (la única iso que encontré por la zona). Al menos este año no he tenido ganas de potar en la 2ª barrita y he tragado casi las 3 y botella y media de powerade.

 

Me consuelo pensando que esta va a ser la mejor comida del día, ufff.

 

Por fin nos ponemos en marcha y a las 5 estamos en la puerta del hotel de la organización, esperando un autobús que nos lleve a la charca donde nadamos (a 15 km de Frankfurt). Nos han dicho que habrá mogollón de autobuses, que pasarán cada 10 min. y que tienen prioridad los corredores para trasladarlos… considerando como son los alemanes de organizados y estrictos, se queda uno tranquilo.

 

Los cojones treintaytres. Según llegamos a la supuesta parada, llega un bus y hay más que ostias para cogerlo. La masa que estaba esperando, completamente mezclada de triatletas, familiares, frikis y demás fauna que se acercaba, no respeta ni a Cristo y al grito de marica el último se lanzan a las puertas del bus… Flipao (me quedo). Bueno, pienso, ya vendrá otro en 10 minutos….

 

Más de lo de treintaytres. Pasan más de 35 min. que se nos hacen eternos. Yo quería pillar un taxi (que empezaban a merodear por allí como buitres), mi compañero de fatigas (por cierto pupilo de nuestro compañero de club Álvaro Velázquez), se resiste, pensando aún que no puede ser lo que nos está pasando… Por fin, a las 5:40 aparece otro bus. Nosotros llevábamos tiempo en zona 2-3 con la posición ganada previniendo las hostias que se iban a producir para entrar. Eso sí, la familia tirada por ahí.

 

Llega el bus y nosotros como los guardespaldas de Kennedy en Dallas, corriendo al lado del mismo. Por fin para, algo más adelante de lo previsto, y ni lo del metro de Tokio: golpes, empujones… vamos como cuando vas al mercado a comprar y te encuentras tu solo rodeado de unas cuantas señoras, el papelito del turno vale menos que un billete de 100 monopolys.

 

Gracias a Dios conseguimos entrar todos, los 11 del grupo. Eso sí, solo se sienta mi colega. A los niños los oigo de debajo de sobacos guiris, yo consigo incrustarme entre una barra, el respaldo de un asiento y mi mujer que me está clavando el infla que compré el día anterior en el check-in y no era más grande porque no lo había, spm.

 

Lo mejor para empezar el IM: trayecto de más de media hora en bus, de pie y apalastado. Menos mal que solo hemos estado otros 38 min. esperando en la calle. Mecagüen la Merkel y tos sus paisanos.

 

Tras varios bucles absurdos y voltios llegamos al lago-charca. Salimos cagando leches porque mi amigo empezaba a las 6:45 y eran más de las 6:15. Yo me voy a donde mi bici estresado porque el día anterior al hacer el check-in, se te coloca un chorbo al lado y no te deja ni para mear (yo creía que eso era solo en Cuba). El “acompañante” me insistió en que desinflara las ruedas para evitar que pudieran reventar por la noche (:-I). Total, que le hice caso y ahora iba con el puto infla-pértiga que, en uno de los pocos actos sensatos de todo el viaje, compré en la misma T1.

 

Lo del infla es digno de mención. Una vez que prácticamente nos conminaron a desinflar las ruedas, el colectivo triatlético presente empezó a preguntar que muy bien pero y ¿mañana qué?. Otra de los merkelianos: No problem. Habrá gente de la organización con inflas por boxes, bla, bla, bla,…

 

Cuando salimos del checkin pregunto a uno de la organización y me dice que sí, que tendrán lo menos 30 inflas… ¿Cómorrr? ¿30 para unos 2.400/2.500 corredores? Así a lo bruto me sale 1 infla por cada 80 triatletas histéricos por la mañana. Casualmente, a la salida de boxes había un tenderete que vendía inflas. Hale, a pasar por caja otra vez. Yo que no quise meter el infla en la maleta porque era un estorbo y este que me venden que abulta el doble, spm. Y menos mal que lo compré.

 

Según entro en boxes y camino hacia mi bici, no paraban de asaltarme pavos de uno y otro lado pidiéndome el infla. Vaya toalla si estos son los que nos van a rescatar… ni un infla de la organización por mi zona de boxes.

 

Bueno, consigo llegar a la bici, preparar bidones, relojitos, ruedas, bolsas de transición, neopreno, ir a mear (un día haré una crónica de la espera en las cabinas de boxes: ¡qué escenas, qué agradable entorno!… ¿os habéis fijado que siempre hay alguien que abre una cabina ocupada y el careto de ambos personajes?…), recuperar mi infla que estaba más perdido que Susana Estrada…¡¡coño, que quedan 15 m. y tengo que atravesar los boxes para soltar la mochila con todo lo que me he quitado, a mi mujer e ir a la salida!! Spm.

 

Agua

 

Hitachi Inspire your life - Agua

 

Hago una gymkana sprint y consigo bajar a la charca. Este año voy a cambiar de táctica en la natación. Como soy un paquete nadando y odio el contacto personal, especialmente con seres de mi mismo sexo, siempre salía al final del todo. Lo malo era que, sorprendentemente, había gente peor que yo y los tenía que adelantar con los consabidos cruces, patadas… un rollo. Así que este año, asesoreado por mi consejero espiritual (ex pupilo de nuestro amado Jaime), decido ponerme en primera fila en un extremo.

 

Solo había un inconveniente en Frankfurt. La charca es tan pequeña, que aunque me puse en el extremo hasta por fuera de las boyas, aquello estaba petado de gente. Según me alejaba de las boyas por las que había que nadar, casi había más gente. Un colega de viaje me reconoce en medio del tumulto (ya es mérito), y nos alejamos más aún. Da igual, era como un partido de waterpolo, debajo del agua no había más que patadas, agarrones… spm.

 

Lo bueno de todo esto es que con tanta distracción, dieron la salida casi sin darme tiempo a pensar el famoso ” ¿qué coño hago yo aquí?” Así que pistoletazo y a disfrutar… eso sí, una vez que consigues dar 2 brazadas seguidas sin manotazos, codazos, patadas, toqueteos lascivos subacuáticos…

 

Yo pensanba que estaría el mogollón al inicio, pero al cabo de 400-500 m se iría aclarando. Spm. Antes de los 500m el cachalote (imagino que alemán) que me asalta por la derecha me mete un codazo a las gafas y me las deja al biés. Decido seguir así porque no era plan de pararse ahí en medio a colocárselas y además era mi ojo malo y solo me pillaba la pestaña del parpado inferior.

 

Sigo como puedo, con golpes, encontronazos y demás, y al acabar la 1ª vuelta, echo mano al garmin y… no he dado al start, spm, para que llevaré tanto aparato. Bueno, hago un rápido escrutinio visual para ver a mi familia… ni Dios. Qué raro habrán ido a la salida del agua.

 

Ahora si le doy al start y a nadar la 2ª vuelta. Aquí sigue habiendo tráfico torpe hasta la 1ª boya (a unos 600-700m) y luego consigo concentrar casi toda mi energía en la brazada y olvidar el taekwondo.

 

Salgo del agua con un pata del neo del revés, de los agarrones, vuelvo a mirar a los lados y… no hay familia. Joder qué raro. Bueno estarán esperando en el giro de la bici.

 

Según subimos empieza a chispear. Yo voy muy concienzado en la transición. Tras mi experiencia en Roth (31 minutos en las T1 y 2), estoy dispuesto a mejorar como sea. Ya empieza a joder que desde el agua hasta la bici vayas por una rampa con arena de playa y chispeando.

 

No se si por el frío (qué majo el acompañante cuando me dijo que desinflara las ruedas por el calor), el estrés del inicio o qué, pero tengo que parar a mear en una especie de fuente en la que tu pones el chorro (a la vista de todos eso si). Ya me está fastifiando la transición.
Por fin llego a la bici.

 

Venga, Gabriel, sigue el plan: me intento secar los pies y quitar la arena, me quito el neo (como puedo, haciendo el pingüino saltarín), me pongo los calcetines, las zapatillas, el casco (mira que esté bien ajustadito, que entre las orejas que tengo y lo estrecho que es, me cuesta un huevo colocarlo, las gafas, el top…..¡El top! ¡Si no me cabe con el casco puesto!. Spm.

 

Tan bien ajustadito que estaba con sus gafas y todo colocadas. A tomar pol culo. Tiro el casco, las gafas y del rebote me pongo el top de forma que se me queda enroscado  a mitad de tetas (o dorsales) y las tengo grandes. Cagüento, esto no va ni para ariba ni para abajo. Me contorsiono, tiro de un lado, del otro, cada vez llueve más, los minutos vuelan, y yo en la T1 como Houdini intentando quitarme la camisa de fuerza. Hay un momento que pienso que me pega un tirón y me quedo ahí clavado. No se cómo, pero por fin logro que baje la espalda del top y ya puedo colocarmelo por delante.

 

Diosss, ha sido la sesión de pesas más fuerte de toda la temporada. Ahora ya me pongo el casco a la virulé, las gafas como puedo y a correr… Ehhh! que llueve tío. Vuelta patrás a por el chubasquero que para eso lo he traído y cada vez cae más.

 

Una vez con el chubasquero puesto salgo de la T1: ¡11 min y no se cuanto más! Olé tus huevos, a la mierda la transición.

 

Bici

 

Hitachi Inspire your life - Bici

 

He conseguido montarme en la bici y empezar a pedalear. La primera paranoia que me viene a la cabeza es: po Dios, po Dios que no pinche (un día contaré el chiste de la bolsita de té). A esta paranoia habitual, dada mi habilidad para la mecánica, este IM ha contribuído que ya está lloviendo a punta pala y el pinchazo de mi colega el día anterior trayendo la bici por la salida desde boxes a la autopista que va a Frankfurt.

 

Pero las sensaciones son buenas (quitando que no veo, tengo frío, el firme no lo es porque resbala) y parece que vuelo. Los primeros km son cuesta abajo y se va bien.

 

Yo intento ir a lo mío y aplicarme en lo que me ha dicho el Míster (los vatios, la velocidad, los geles, el acoplamiento… spm cuántas cosas). Lo primordial, los geles. Me he colocado 17 en 2 bidones y según me suena la alarma de 20 min, doy un trago (luego vi que me trinqué más de la mitad del bidón en el primer trago, o sea unos 4 geles) y acoplado. Es la hora de comprobar si el bikefitting funciona y todo el dolor de cervicales y sensación de que me voy a caer por delante del manillar tienen su recompensa.

 

Salimos en montoneras y a mogollón. Me encuentro cojonudo y voy saltando grupos . A todo esto ni un puto árbitro, marshall o como se llamen. Bueno, ni ellos ni nadie, porque con la que está cayendo los pueblos están casi vacíos y solo algunos colgados salen con paraguas a animarnos (Ondiá, animarnos, si tampoco he visto a mi familia al salir con la bici, seguro que habrán ido a la 1ª vuelta del recorrido).

 

No paro de ver gente que ha pinchado tirados en los arcenes. Po Dios, po Dios,….

 

Tras varios amagos de caída en rotondas, curvas no bien señaladas o cruzando pueblos (que majo el pueblecito este del pavés, como mola cuando está mojado), consigo pillar un minigrupo bueno, una vez que te quitas a todo la turba de torpes que van 4 en paralelo y clavados en las curvas (en este caso mayoría de mejicanos, muy majos pero malos en la bici, hasta peor que yo).

 

Me fijo en un tipo como referencia (un español que se llamaba Poli, bueno yo creo que los padres no tuvieron tan mal gusto de ponerle ese nombre, pero el chaval lo usará de apodo, que pensándolo bien, quizás mejor que Policarpo o Politono, sí que es). Y consigo un ritmo de crucero que me parece bueno y asumible.

 

En uno de los pocos carteles de kilometraje (habría 4 en cada vuelta de la bici, otro punto para los merkelianos), veo el 70 y miro al joule: ¡2 horas escasas! No puede ser, voy de vicio. Luego vino la realidad pero en ese momento me hice unas pajas mentales del copón. Sigo a Poli y todo bien.

 

Hay un tramo guarro al final de cada vuelta (unos 20 km) con bastantes pendientes y mucho viento. La verdad es que el viento ha estado presente en toda la bici pero en esta parte se nota mucho más. El tiempo se me degrada y hago la 1 ª vuelta en 2h 54´. Bueno no está mal, pienso, voy muy bien y no he apretado (otro día le diré a Jaime los vatios medios que me salieron, pero ya le anticipo que bastantes menos que los que deberían ser, eso si, sin ver la potencia normalizada :-)).

 

Me dispongo a empezar la 2ª vuelta una vez que cruzo Frankfurt y, ¿dónde coño está mi familia? Spm.

 

La 2 ª vuelta empieza mejor (o peor). Al cabo de un rato para de llover, menos mal, pienso, porque hemos pasado frío como perros, era muy incómodo y 3 horas jarreando pesan. Sale un sol de muerte y a los 15 minutos me cuezo con el chubasquero.

 

De llover ha parado, pero sigue el viento racheado y, después de unos momentos de grave irresponsabilidad por mi parte en los que intento quitarme el chubasquero en marcha (no me calcé un lechón no se aún porqué), decido que lo sensato es parar, quitarme el plástico y desalojar la vejiga que ya reclama espacio.

 

Como estos merkelianos han amenazado con sancionar si no meas en una cabina y no veo cabina por los alrededores, me meto en un camino boscoso y suelto todos los geles, destilados, y me quito el querido chubasquero. Como me temía no lo volví a ver más. Ni a el ni a Poli. Eso si que me dolió. Más que los 5 minutos que estuve parado.

 

Al reincorporarme, empiezo a pasar a aquellos que ya pasé,  hasta a un HP (sería alemán), que según lo adelanto noto perdigonadas en mis piernas (si ya no llueve) y veo que el chorbo está meando y hacia su izquierda. So cabrón, mea para el arcén y cómo coño haces para mear pedaleando si yo necesito abrir el grifo del lavabo para poder mear (por la próstata)… spm.

 

Pero llega un punto en el que me encuentro en tierra de nadie. Poli está a tomar vientos y los de detrás no me valen. Debo ser el único triatleta del día que está completamente solo en la bici, sin nadie delante a menos de 100m…

 

La cosa empeora alrededor de la hora 4ª. No sé si es que he tomado más geles de lo debido (me queda menos de medio bidón y calculé 2 para 6 horas), que hace calor o que toca, pero es la 1ª vez que siento este malestar en la bici. Pues vamos bien, si normalmente petaba en la mitad de la maratón, hoy se nos ha adelantado la juerga.

 

Consigo recuperarme (no se cómo) y pasar con penuria el tramo guarro de viento y cuestas, que ahora si se me hace verdaderamente apestoso. A pesar de ello, llegando a Frankfurt me veo fuerte y jodido porque creo que no he sacado todo el rendimiento esperado a cómo me encontraba.

 

Se me acercó un español en el tramo final y me pregunta por que kilómetro vamos (ya he dicho que la organización chapeau…) y le digo que el garmin me marca 176 pero calculo que para estos será el 174 (al final me salieron 2 km más que lo que en teoría era). Resulta que identifico al pavo y es un pupilo de nuestro Míster: Guillem Bujosa (otro catalufo, con perdón), muy majo y que conocía por e-mail. Lo 1º que me suelta es: “Aquí no vuelvo, ¿eh? Vaya mierda de organización.” “Osti tú, y yo tampoco. Una vez y prou”, le digo.

 

Que iba bien lo prueba que Guillem me dijo que me tenía como referencia y me intentaba seguir (???). Hacemos unos km juntos y al final lo adelanto.

 

Llego a la T2 y… ¿dónde cojones está mi familia?

 

Carrera a pie

 

Hitachi Inspire your life - Carrera a pie

 

Ahora sí que se dan todas las condiciones para hacer una transición rápida. Te cogen la bici y tu directo a cambiarte.

 

Ni por esas. Entro en la carpa y empiezo a buscar un trozo de asiento libre, despejado diría yo. Lógicamente la gente se cambia donde y como puede y no va haciendo el tolai como yo para sentarse cómodo. Cuando me percato de ello, ya han volado unos segundos muy majos.

 

Mientras me cambio, Guillem me saluda y desea suerte (coño, si ha entrado bastante después que yo y ya sale a correr…). Me apuro y salgo (+ de 4 minutos) y tengo que parar a mear según empiezo. Spm.

 

La táctica a seguir la tengo clara (lo siento Jaime, no sé si es lo que hablamos).

 

Lo primero los geles. Me he preparado dos bidones con 3 geles cada uno y llevo otros tantos en los bolsillos. Chupito y trago de agua en los avituallamientos. Son 4 vueltas. Las dos primeras a trote cochinero comodón, la 3ª continúo y a mitad aprieto un poco y la 4ª a dejarme lo que quede, sobre todo los últimos km…

 

Los cojones treintaytres. Solo cumplí las 2 primeras vueltas con lo del trote cochinero y los geles. Intentaba cuadrar las tomas con los avituallamientos (cada 5 km 1 gel dijo el Míster). Yo pegaba tragos y a beber agua. Asi me trinqué + de 2 geles la 1ª vuelta, otros 2 y pico en la 2ª, pero en la 3 ª ya las empecé a pasar putas. Aguanté malamente hasta el km 28. A partir de ahí, el calvario.

 

Ya no me entraban los geles (los dejé de tomar cuando llevaba 5 y pico), tenía un malestar en las tripas brutal y ansias de potar era poco.

 

Como pude, iba tomando algo de cola en algún puesto y agua que escupía, pero ya estaba en plena degradación física. Aquí si que pensé en serio que no volvía a correr un IM en la vida, que qué necesidad tenía yo de sufrir así (y pagando).

 

A esta sensación tan desagradable (y por desgracia familiar en mi caso), se unía algo nuevo en este IM: el terreno por el que corrimos, que en principio era llanito y fácil, fue una tortura. Era duro como pocos, se cruzaba el río Main 2 veces cada vuelta y el viento en los puentes era brutal (había un caladero de viseras debajo) y tramos con un empedrado desnivelado que ríete tu de correr por la playa.

 

Yo suelo correr por ciudad casi todo el invierno y nunca he tenido en 3 años, el dolor de tren inferior que tenía aquí. No sé que me dolía más. Me hice amigo del trocánter (que creía que era un saurio), de las rodillas, gemelos, tendones de Aquiles… spm.

 

Me autoengañaba, me decía que me paraba a andar 200m que luego eran 700. Que si lo hacía en el avituallamiento y luego andaba de uno a otro… lo malo es que me dolía más andar que trotar, pero es que no podía trotar.

 

Menos mal que en la salida de la T2 vi a mi familia. ¡Por fin! Luego me contaron la peripecia que pasaron. Otro 10 para la organización. Cada vuelta los veía 2 veces y me ayudó mucho.

 

Acabé trotando hecho una alcayata, con la frente apuntando a los pies. De los 50-55 min. por vuelta iniciales, acabé la última en más de 1h 17m.

 

Pero acabé. Sin saber cómo y, al igual que otras veces, los últimos metros trotaba tipo Rambo (sin sentir las piernas), pisé alfombra, busqué a mi familia y, ahora sí, los encontré. Y pese al catenaccio de los merkelianos, mis hijos saltaron a la alfombra con la bandera/pancarta que llevo dedicada a mi mejor amigo, muerto por un cáncer hace 4 años y qué es quien me motiva los IM.

 

Esta vez era un poco ingobernable el trapo y se nos hizo un burruño pero la gente, y fue lo mejor del IM, empezó a aplaudir a lo bestia (a mi me lo pareció) y me emocioné, por mi amigo, mi familia, todo el apoyo sentido desde Madrid, hasta por el Míster que a ver si me mima un poco más :-).

 

 

Epílogo

 

Hitachi Inspire your life - Epilogo

 

He conseguido acabar, con lo que me quito el peso de la responsabilidad de que el X3M no abandone en Frankfurt 2012.

 

Me voy a tomar mi birra: De lo mejorcito de la organización: ¡Estaba fría!.

 

Saludos con colegas de carrera, Guillem (qué cabrón ha hecho 11h13m, 23 minutos menos que yo… :-)), gente de Canarias que iba para Hawai (uno lo consiguió, otro pinchó y lo dejaron tirado 2 horas en la cuneta con toda la lluvia, yendo 2 furgonetas de asistencias sin recambios, otro punto para la organización), gente de Madrid… comentario generalizado: ¡Qué desastre de carrera!, un cúmulo de chapuzas. El que repita aquí es exclusivamente porque quiera pillar plaza para Hawai.

 

Me acerco a recoger el certificado y, tras esperar una cola 10 m., me dicen que hay un problema con el programa y no se imprime, aunque veo a mi alrededor otros cuantos finisher que sí se los dan. Que vuelva dentro de 15 minutos. Ni respondo, evidentemente no tengo certificado.

 

No he cumplido mi objetivo de tiempo, pero he recortado más de 30 minutos el IM de Austria.

 

No he conseguido trotar la maratón, pero he acabado mucho mejor que el anterior IM y, pese a las condiciones, he sufrido menos.

 

Creo que el bikefitting ha funcionado, ¿no Jaime? y que la foto con medalla con mi mujer no la pude hacer pero te la dedico igual.

 

Resumen

 

Hitachi Inspire your life - X3M

 

Lo peor:

 

La organización, por si no ha quedado claro.

 

Mi familia me esperó en la 1ª vuelta del agua y, debe ser que salí antes de lo previsto, no me vieron. Se acojonaron y se quedaron allí hasta que salió el último por si me había ahogado (no hay nada como que confíen en uno) y, al no aparecer, entraron en modo pánico y la gente de la organización no les hicieron ni puto caso. Gracias a una chica del público, que tenía un iPad y vió que estaba en la bici. Los dejaron 1 hora a la intemperie en el lago, sin parar de llover y con la única protección de unas bolsas de basura que pillaron. Llegó un autobús y sólo dejaron subir a gente de la organización. Cuando llegaron a Frankfurt, habían pasado más de 4,5 horas desde que empezó la carrera y estaban completamente calados. Y la actitud de los miembros de la organización, lamentable.

 

La sensación de estafado constante durante los días previos a la prueba. Precios “especiales” IM (alojamientos, restaurantes, la pseudoferia, hasta el típico autobús turístico para guiris era más caro). Como decía mi colega: hemos empezado a pagar el rescate.

 

Los alemanes, he acabado hasta los g… de ellos. No los creía tan fuleros. Exigen mucho y son muy estrictos… para los demás. Su concepto de frío no es el mío (especialmente aplicado a la cerveza) y no les sale de los huevos a muchos de ellos, hablar en otro idioma que no sea el alemán. Vaya don de gentes.

 

Lo mejor:

 

Los voluntarios, el público y acompañantes. Geniales, animando y soportando el tiempo.

 

Los que pagamos el circo este: los corredores. En general, y quitando la natación, buen ambiente, compañerismo y ayuda.

 

Mi familia, pobres, la que han pasado. Me parece que este año voy a tener que cumplir la promesa que me obligan a hacer antes del IM: que será el último (por 1 año).

 

De verdad, a todos los del foro que habéis soportado el relato y el viaje: ¡MUCHAS GRACIAS!. Os repito, que no sabía lo que puede ayudar el apoyo a distancia.

 

Gracias a todos y especialmente a Mario, Pablo, Gerardo, Carlitris, los Rothianos y Austríacos con sus pomponeros, Bea,… en fin todos los que habéis tenido el ánimo y la paciencia de seguir la prueba y, como no, al Míster. Eres más raro que un perro verde y me cuesta un huevo entenderte (no me putees con las siglas este año), pero te aprecio, aunque me hayas reventado las cervicales :·))).

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