Aire acondicionado Hitachi - Cronica cab

Cuéntanosss… el primer Half de Ignacio Vilas

Publicado 05 septiembre, 2012

Mi turno para la crónica…

 

La mayoría sabéis por los post recientes en nuestro foro del X3M, las condiciones en las que he tenido que enfrentar mi primer half. Ahora que todo ha acabado, los días previos de dudas y preocupaciones han dado paso a días de felicidad y satisfacción por haber cumplido con el sueño perseguido durante tantos meses de trabajo.

 

Esta es la historia de un Ironman 70.3…

 

Plantarse en la línea de salida de un triatlón de larga distancia sabiendo que cabe la posibilidad de que no lo acabes, te conduce a un estado de inseguridad y tensión que hace que las sensaciones negativas se transfieran a tu actividad dentro del primer sector… Desorientación, sobrecarga en los brazos, falta de fluidez, etc. llevan a mi cabeza un pensamiento: ya sería el colmo que esté preocupado por mi lesión en el pie y no vaya ni a ser capaz de salir del agua!!.

 

Tengo la suerte de no encontrarme con muchos nadadores en todo el recorrido, quizás porque voy a la deriva de un lado para otro, pero el mar está tranquilo, y el haber salido vivo de Marbella me hace mantener la calma. Saldré del agua tarde o temprano, y a partir de ahí empezaré a disfrutar. Lo hago unos 2 ó 3 minutos más lento de lo esperado, pero ya da igual, las preocupaciones ya no están ahí, sino en lo que me tocará afrontar al final de la prueba.

 

Aire acondicionado Hitachi - Cronica 01

 

Me imagino que quién más quién menos, todos tenemos un sector predilecto, ese al que le tenemos más cariño, o simplemente con el que disfrutamos más o nos sentimos más seguros y en el que no nos perdonaríamos hacerlo mal por muy bien que nos salga la prueba en su conjunto. En mi caso es la bici. Los días anteriores, dentro de mi cojera, pienso en dos alternativas en función de las sensaciones que tenga en el pie en la T1; si no me veo en condiciones para correr, salgo a vaciarme, a partir la bici en dos, pero si veo que puedo, intentaré guardarme las fuerzas necesarias para la carrera. A pesar de no sentirme muy seguro corriendo por la transición, opto por esta segunda opción; siempre ha existido en mi en todo este tiempo un hilo de esperanza a pesar de que no había muchos motivos para ello…

 

El recorrido es espectacular, con un puerto de dificultad moderada, más asequible que el de Ojen, pero que se hace más largo, porque aparte de los 8 kms de subida, tiene 6 más de sube y baja que no te dan respiro. Hago un amigo por el camino, un escocés, Alistair, al que no perderé de vista hasta la carrera a pie. A veces me pasa él, a veces le paso yo, bromeamos, nos vacilamos, y todo esto hace más ameno el recorrido, bonito en si ya por los paisajes, el vertiginoso y peligroso descenso, las carreteras estrechas por los campos mallorquines, etc.

 

Acostumbrado en otros triatlones a salir del agua y remontar posiciones, aquí soy consciente de que los aviones de los otros grupos de edad que han salido más tarde, me pasarán sin piedad. No me preocupo por ello y me centro en mi carrera y la disfruto. Siempre se puede pensar en que pasaría si hubiese apretado más, pero creo que esta vez no ha sido así, salgo a correr con la sensación de haber hecho un sector fuerte pero sin pasarme, perfecto para afrontar la carrera con garantías.

 

Aire acondicionado Hitachi - Cronica 02

 

Sin embargo, las primeras sensaciones en la T2 no son buenas. No tengo noticias de la lesión, pero me noto demasiado axfisiado para correr a lo que mi teoría dice. Queda una media maratón por delante, la primera que afronto en mi vida, y ante el sol de justicia que está cayendo todo son incógnitas.

 

Decido olvidarme de todo y pensar en que lo importante es acabar. Me pongo a correr a lo que me da el cuerpo, muy por debajo de lo estimado, quizás las piernas den más, pero voy con la sensación de que a poco que suba el ritmo, el flato va a hacer acto de presencia. Es la primera vez que paso por la zona del paseo pegado a la arena, y el calor se hace insoportable. Pienso en que quedan 3 vueltas, en que los últimos 5 kms son los peores según dicen y temo por la posibilidad de no acabar, o que se me haga demasiado largo y demasiado duro.

 

No hace falta que me ponga a correr más rápido, el flato aparece ya por si sólo, especialmente al inicio de la segunda vuelta. Decido parar unos segundos en un avituallamiento a beber con tranquilidad para ver si la cosa revierte. Se produce un hecho curioso, a medida que voy encontrando las sensaciones y la respiración, los efectos de un ibuprofeno tomado en la bici van desapareciendo y mi pierna pasa de molestarme a dolerme. Los últimos 5 kms sufro. Es ahí cuando creo que me cruzo con Iker.

 

Aire acondicionado Hitachi - Cronica 03

 

Yo no le veo, es él el que me grita. En una fugaz mirada le noto como si acabase de salir de casa, corre sonriendo y parece muy fresco, está disfrutando. Yo no, voy al límite o cerca de ello. Consigo levantar un brazo para saludarlo pero no medio palabra. Hay entonces una frase que pasa por mi cabeza incesantemente: “Quiero llegar a casa (meta), sólo pido eso por favor”, acompañada de un “sólo quedan 15 minutos, 12, 10, …”.

 

Siempre intento dejarme algo para el final, para soltar gas y desfondarme hasta la meta. Aprieto todo lo que puedo, pero las piernas no me dan más. Puedo meter todo el oxígeno del planeta que el músculo no da más. Es una pesadilla en la que corres y corres y las piernas no te avanzan. No es una pesadilla, es un sueño, y está tras un maldito puente empinado que te obliga al último esfuerzo. No es un sueño, es una realidad, soy medio Ironman.

 

Me tambaleo tras la línea de meta, por un par de momentos me cuesta mantener la verticalidad, y por otras tantas veces me preguntan si estoy bien. Veo la cara de felicidad de Marta tras una valla. Me saca fotos. Ella también está contenta. Ella también es medio Ironman.   Han sido duros días previos de largos silencios complices, de nervios, de temores y de dolores, y ella ha estado ahí apoyándome hasta el final y viviéndolo en primera persona. Mi más sincera enhorabuena a ella también.

 

(Por cierto que en la zona de postmeta me encuentro con Alistair y me doy un abrazo con él y charlamos un rato. Qué grande es el triatlón!!)

 

Aire acondicionado Hitachi - Cronica 04

 

Pensé que al cruzar la línea de meta lloraría desconsolado, pero las lágrimas ya habían caído los días previos antes los temores de que tantos meses de trabajo y tantas ilusiones se fueran al traste por una inoportuna lesión. A día de hoy sigo cojeando, pero ha merecido la pena, o al menos para mi si. “Pain disappears, glory is forever”

 

Esta semana me lo estoy tomando con calma, entrenando suave y al ritmo que me deje mi pié. Me imagino que para la semana que viene me incorporaré a los entrenamientos presenciales, al menos de natación, si todo va bien.   Gracias a todos por vuestro apoyo y consejo durante todo este tiempo. Es parte de este pequeño éxito.

 

Todas las fotos de este artículo han sido cedidas por la diseñadora gráfica y fotógrafa Patricia Marcos, a la que agradecemos enormemente su colaboración. Puedes consultar sus álbumes aquí.

 

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