Hitachi Aire Acondicionado - Ironman Austria equipo

Cuéntanosss… crónica de Marco Guillén Valle en el Ironman Austria 2012

Publicado 25 julio, 2012

A mis compañeros del X3M: Jaime, José Luis, Juan, Marcos, Rodri y Santi.

 

Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

Ante todo una recomendación para los novatos… el día que planeéis hacer vuestro primer IM, intentad hacerlo con compañía (cuantos más mejor) pues la experiencia sobrepasa lo meramente deportivo brotando lazos de amistad y compañerismo sorprendentes.

 

Este es mi relato, espero poder transmitiros una pizca de todos los sentimientos que me invadieron en esos días:

 

Día -1 (Nerviosismo generalizado)

 

Asisto con mis compañeros al Briefing de la organización y nos sorprenden con una noticia insólita: la ola de calor que se ha alojado en Klagenfurt esta semana ha calentado el agua del lago Wörthersee y queda prohibido el uso del neopreno. Es la primera vez en la historia del IM de Austria que se nada sin neopreno.

 

Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones… ¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

Hirachi Aire Acondicionado - Ironman Austria nadar

 

Natación (Miedo y dolor)

 

Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.


No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

 

Decido nadar más suave e intentar meter todo el aire que pueda en mis pulmones para oxigenar bien la sangre y ver si se pasa, no sé cuanto tiempo duró (a mí me parecieron horas) pero tal y como vino desapareció. Ánimo, solo me quedan otros 2 kilómetros y a por la bici.

 

2500 m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

A estas alturas solo pasa una cosa por mi cabeza… llegar al canal, allí puedo ponerme de pie, estirar y recuperarme, pero para eso quedan muchos, muchos metros todavía. Sin embargo, poco a poco, los calambres se vuelven a desvanecer y otra luz de esperanza ilumina mis pensamientos.

 

A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

Por fin consigo salir del agua, mi Garmin marca 1h 40m, he sobrevivido. Me doy cuenta que ha faltado un suspiro para terminar mi aventura con lo que cambio mi planteamiento de carrera y decido que ya he sufrido bastante, a partir de ahora toca disfrutar.

 

Bici (Disfrutando)

 

Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra.

 

El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

 

Hirachi Aire Acondicionado - Ironman Austria beber

 

Carrera (qué más me puede pasar)

 

Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

Hitachi Aire Acondicionado - Compañeros

 

Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

 

Hitachi Aire Acondicionado - Marco Guillén

 

Me vuelvo de Klagenfurt con un recuerdo inolvidable y seis colegas para toda la vida… gracias de corazón a todos los que han contribuido para hacer posible este sueño.

A mis compañeros del X3M: Jaime, José Luis, Juan, Marcos, Rodri y Santi.

 

Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

Ante todo una recomendación para los novatos… el día que planeéis hacer vuestro primer IM, intentad hacerlo con compañía (cuantos más mejor) pues la experiencia sobrepasa lo meramente deportivo brotando lazos de amistad y compañerismo sorprendentes.

 

Este es mi relato, espero poder transmitiros una pizca de todos los sentimientos que me invadieron en esos días:

 

Día -1 (Nerviosismo generalizado)

 

Asisto con mis compañeros al Briefing de la organización y nos sorprenden con una noticia insólita: la ola de calor que se ha alojado en Klagenfurt esta semana ha calentado el agua del lago Wörthersee y queda prohibido el uso del neopreno. Es la primera vez en la historia del IM de Austria que se nada sin neopreno.

 

Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones… ¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

Hirachi Aire Acondicionado - Ironman Austria nadar

 

Natación (Miedo y dolor)

 

Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.


No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

 

Decido nadar más suave e intentar meter todo el aire que pueda en mis pulmones para oxigenar bien la sangre y ver si se pasa, no sé cuanto tiempo duró (a mí me parecieron horas) pero tal y como vino desapareció. Ánimo, solo me quedan otros 2 kilómetros y a por la bici.

 

2500 m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

A estas alturas solo pasa una cosa por mi cabeza… llegar al canal, allí puedo ponerme de pie, estirar y recuperarme, pero para eso quedan muchos, muchos metros todavía. Sin embargo, poco a poco, los calambres se vuelven a desvanecer y otra luz de esperanza ilumina mis pensamientos.

 

A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

Por fin consigo salir del agua, mi Garmin marca 1h 40m, he sobrevivido. Me doy cuenta que ha faltado un suspiro para terminar mi aventura con lo que cambio mi planteamiento de carrera y decido que ya he sufrido bastante, a partir de ahora toca disfrutar.

 

Bici (Disfrutando)

 

Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra.

 

El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

 

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Carrera (qué más me puede pasar)

 

Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

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Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

 

Hitachi Aire Acondicionado - Marco Guillén

 

Me vuelvo de Klagenfurt con un recuerdo inolvidable y seis colegas para toda la vida… gracias de corazón a todos los que han contribuido para hacer posible este sueño.

A mis compañeros del X3M: Jaime, José Luis, Juan, Marcos, Rodri y Santi.

 

Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

Ante todo una recomendación para los novatos… el día que planeéis hacer vuestro primer IM, intentad hacerlo con compañía (cuantos más mejor) pues la experiencia sobrepasa lo meramente deportivo brotando lazos de amistad y compañerismo sorprendentes.

 

Este es mi relato, espero poder transmitiros una pizca de todos los sentimientos que me invadieron en esos días:

 

Día -1 (Nerviosismo generalizado)

 

Asisto con mis compañeros al Briefing de la organización y nos sorprenden con una noticia insólita: la ola de calor que se ha alojado en Klagenfurt esta semana ha calentado el agua del lago Wörthersee y queda prohibido el uso del neopreno. Es la primera vez en la historia del IM de Austria que se nada sin neopreno.

 

Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones… ¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

Hirachi Aire Acondicionado - Ironman Austria nadar

 

Natación (Miedo y dolor)

 

Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.


No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

 

Decido nadar más suave e intentar meter todo el aire que pueda en mis pulmones para oxigenar bien la sangre y ver si se pasa, no sé cuanto tiempo duró (a mí me parecieron horas) pero tal y como vino desapareció. Ánimo, solo me quedan otros 2 kilómetros y a por la bici.

 

2500 m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

A estas alturas solo pasa una cosa por mi cabeza… llegar al canal, allí puedo ponerme de pie, estirar y recuperarme, pero para eso quedan muchos, muchos metros todavía. Sin embargo, poco a poco, los calambres se vuelven a desvanecer y otra luz de esperanza ilumina mis pensamientos.

 

A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

Por fin consigo salir del agua, mi Garmin marca 1h 40m, he sobrevivido. Me doy cuenta que ha faltado un suspiro para terminar mi aventura con lo que cambio mi planteamiento de carrera y decido que ya he sufrido bastante, a partir de ahora toca disfrutar.

 

Bici (Disfrutando)

 

Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra.

 

El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

 

Hirachi Aire Acondicionado - Ironman Austria beber

 

Carrera (qué más me puede pasar)

 

Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

Hitachi Aire Acondicionado - Compañeros

 

Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

 

Hitachi Aire Acondicionado - Marco Guillén

 

Me vuelvo de Klagenfurt con un recuerdo inolvidable y seis colegas para toda la vida… gracias de corazón a todos los que han contribuido para hacer posible este sueño.

A mis compañeros del X3M: Jaime, José Luis, Juan, Marcos, Rodri y Santi.

 

Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

Ante todo una recomendación para los novatos… el día que planeéis hacer vuestro primer IM, intentad hacerlo con compañía (cuantos más mejor) pues la experiencia sobrepasa lo meramente deportivo brotando lazos de amistad y compañerismo sorprendentes.

 

Este es mi relato, espero poder transmitiros una pizca de todos los sentimientos que me invadieron en esos días:

 

Día -1 (Nerviosismo generalizado)

 

Asisto con mis compañeros al Briefing de la organización y nos sorprenden con una noticia insólita: la ola de calor que se ha alojado en Klagenfurt esta semana ha calentado el agua del lago Wörthersee y queda prohibido el uso del neopreno. Es la primera vez en la historia del IM de Austria que se nada sin neopreno.

 

Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones… ¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

Hirachi Aire Acondicionado - Ironman Austria nadar

 

Natación (Miedo y dolor)

 

Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.


No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

 

Decido nadar más suave e intentar meter todo el aire que pueda en mis pulmones para oxigenar bien la sangre y ver si se pasa, no sé cuanto tiempo duró (a mí me parecieron horas) pero tal y como vino desapareció. Ánimo, solo me quedan otros 2 kilómetros y a por la bici.

 

2500 m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

A estas alturas solo pasa una cosa por mi cabeza… llegar al canal, allí puedo ponerme de pie, estirar y recuperarme, pero para eso quedan muchos, muchos metros todavía. Sin embargo, poco a poco, los calambres se vuelven a desvanecer y otra luz de esperanza ilumina mis pensamientos.

 

A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

Por fin consigo salir del agua, mi Garmin marca 1h 40m, he sobrevivido. Me doy cuenta que ha faltado un suspiro para terminar mi aventura con lo que cambio mi planteamiento de carrera y decido que ya he sufrido bastante, a partir de ahora toca disfrutar.

 

Bici (Disfrutando)

 

Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra.

 

El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

 

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Carrera (Que más me puede pasar)

 

Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

Hitachi Aire Acondicionado - Compañeros

 

Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

 

Hitachi Aire Acondicionado - Marco Guillén

 

Me vuelvo de Klagenfurt con un recuerdo inolvidable y seis colegas para toda la vida… gracias de corazón a todos los que han contribuido para hacer posible este sueño.

A mis compañeros del X3M: Jaime, José Luis, Juan, Marcos, Rodri y Santi.

 

Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

Ante todo una recomendación para los novatos… el día que planeéis hacer vuestro primer IM, intentad hacerlo con compañía (cuantos más mejor) pues la experiencia sobrepasa lo meramente deportivo brotando lazos de amistad y compañerismo sorprendentes.

 

Este es mi relato, espero poder transmitiros una pizca de todos los sentimientos que me invadieron en esos días:

 

Día -1 (Nerviosismo generalizado)

 

Asisto con mis compañeros al Briefing de la organización y nos sorprenden con una noticia insólita: la ola de calor que se ha alojado en Klagenfurt esta semana ha calentado el agua del lago Wörthersee y queda prohibido el uso del neopreno. Es la primera vez en la historia del IM de Austria que se nada sin neopreno.

 

Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones… ¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

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Natación (Miedo y dolor)

 

Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.


No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

 

Decido nadar más suave e intentar meter todo el aire que pueda en mis pulmones para oxigenar bien la sangre y ver si se pasa, no sé cuanto tiempo duró (a mí me parecieron horas) pero tal y como vino desapareció. Ánimo, solo me quedan otros 2 kilómetros y a por la bici.

 

2500 m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

A estas alturas solo pasa una cosa por mi cabeza… llegar al canal, allí puedo ponerme de pie, estirar y recuperarme, pero para eso quedan muchos, muchos metros todavía. Sin embargo, poco a poco, los calambres se vuelven a desvanecer y otra luz de esperanza ilumina mis pensamientos.

 

A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

Por fin consigo salir del agua, mi Garmin marca 1h 40m, he sobrevivido. Me doy cuenta que ha faltado un suspiro para terminar mi aventura con lo que cambio mi planteamiento de carrera y decido que ya he sufrido bastante, a partir de ahora toca disfrutar.

 

Bici (Disfrutando)

 

Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra.

 

El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

 

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Carrera (Que más me puede pasar)

 

Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

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Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

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Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

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Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones… ¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

Natación (Miedo y dolor)

 

 

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Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.


No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

Decido nadar más suave e intentar meter todo el aire que pueda en mis pulmones para oxigenar bien la sangre y ver si se pasa, no sé cuanto tiempo duró (a mí me parecieron horas) pero tal y como vino desapareció. Ánimo, solo me quedan otros 2 kilómetros y a por la bici.

 

2500 m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

A estas alturas solo pasa una cosa por mi cabeza… llegar al canal, allí puedo ponerme de pie, estirar y recuperarme, pero para eso quedan muchos, muchos metros todavía. Sin embargo, poco a poco, los calambres se vuelven a desvanecer y otra luz de esperanza ilumina mis pensamientos.

 

A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

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Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra. El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

 

 

 

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Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

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Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

Hitachi Aire Acondicionado - Marco Guillén

Me vuelvo de Klagenfurt con un recuerdo inolvidable y seis colegas para toda la vida… gracias de corazón a todos los que han contribuido para hacer posible este sueño.

A mis compañeros del X3M: Jaime, José Luis, Juan, Marcos, Rodri y Santi.

 

Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

Ante todo una recomendación para los novatos… el día que planeéis hacer vuestro primer IM, intentad hacerlo con compañía (cuantos más mejor) pues la experiencia sobrepasa lo meramente deportivo brotando lazos de amistad y compañerismo sorprendentes.

 

Este es mi relato, espero poder transmitiros una pizca de todos los sentimientos que me invadieron en esos días:

 

Día -1 (Nerviosismo generalizado)

 

Asisto con mis compañeros al Briefing de la organización y nos sorprenden con una noticia insólita: la ola de calor que se ha alojado en Klagenfurt esta semana ha calentado el agua del lago Wörthersee y queda prohibido el uso del neopreno. Es la primera vez en la historia del IM de Austria que se nada sin neopreno.

 

Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones… ¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

Natación (Miedo y dolor)

 

Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.

 

No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

Hirachi Aire Acondicionado - Ironman Austria nadar

Decido nadar más suave e intentar meter todo el aire que pueda en mis pulmones para oxigenar bien la sangre y ver si se pasa, no sé cuanto tiempo duró (a mí me parecieron horas) pero tal y como vino desapareció. Ánimo, solo me quedan otros 2 kilómetros y a por la bici.

 

2500m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

A estas alturas solo pasa una cosa por mi cabeza… llegar al canal, allí puedo ponerme de pie, estirar y recuperarme, pero para eso quedan muchos, muchos metros todavía. Sin embargo, poco a poco, los calambres se vuelven a desvanecer y otra luz de esperanza ilumina mis pensamientos.

 

A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

Por fin consigo salir del agua, mi Garmin marca 1h 40m, he sobrevivido. Me doy cuenta que ha faltado un suspiro para terminar mi aventura con lo que cambio mi planteamiento de carrera y decido que ya he sufrido bastante, a partir de ahora toca disfrutar.

 

Bici (Disfrutando)

 

Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra. El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

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Carrera (Que más me puede pasar)

Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

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Me vuelvo de Klagenfurt con un recuerdo inolvidable y seis colegas para toda la vida… gracias de corazón a todos los que han contribuido para hacer posible este sueño.

A mis compañeros del X3M: Jaime, José Luis, Juan, Marcos, Rodri y Santi.

 

Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

Ante todo una recomendación para los novatos… el día que planeéis hacer vuestro primer IM, intentad hacerlo con compañía (cuantos más mejor) pues la experiencia sobrepasa lo meramente deportivo brotando lazos de amistad y compañerismo sorprendentes.

 

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Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones… ¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

Natación (Miedo y dolor)

 

Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.

 

No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

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2500m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

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A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

Por fin consigo salir del agua, mi Garmin marca 1h 40m, he sobrevivido. Me doy cuenta que ha faltado un suspiro para terminar mi aventura con lo que cambio mi planteamiento de carrera y decido que ya he sufrido bastante, a partir de ahora toca disfrutar.

 

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Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra. El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

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Carrera (Que más me puede pasar)

Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

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Me vuelvo de Klagenfurt con un recuerdo inolvidable y seis colegas para toda la vida… gracias de corazón a todos los que han contribuido para hacer posible este sueño.

A mis compañeros del X3M: Jaime, José Luis, Juan, Marcos, Rodri y Santi.

 

Después de unas merecidas vacaciones desconectado del mundo y dedicado por entero a mi mujer y mis hijos (se lo merecen con creces por lo que han aguantado) me pongo manos a la obra para contaros como he vivido esta experiencia inolvidable.

 

Ante todo una recomendación para los novatos….. el día que planeéis hacer vuestro primer IM, intentad hacerlo con compañía (cuantos más mejor) pues la experiencia sobrepasa lo meramente deportivo brotando lazos de amistad y compañerismo sorprendentes.

 

Este es mi relato, espero poder transmitiros una pizca de todos los sentimientos que me invadieron en esos días:

 

Día -1 (Nerviosismo generalizado)

 

Asisto con mis compañeros al Briefing de la organización y nos sorprenden con una noticia insólita: la ola de calor que se ha alojado en Klagenfurt esta semana ha calentado el agua del lago Wörthersee y queda prohibido el uso del neopreno. Es la primera vez en la historia del IM de Austria que se nada sin neopreno.

 

Un mar de dudas empieza a azotarme la cabeza, toda la seguridad con que afrontaba este IM se desvanece de inmediato, todas las sesiones de confianza con neo en la piscina exterior del Gimnasio Físico no sirven para nada, empieza a rondarme por la cabeza la sombra de
Villameca 2010, (para los que no lo sepáis fue mi única prueba sin neopreno y me tuvo que sacar la Guardia Civil del agua con calambres hasta en las pestañas), nunca he nadado 3.800 sin neopreno. ¿Será capaz mi genética de aguantar tanto tiempo en el agua sin que aparezcan los malditos calambres…?

 

Mal día y mala noche en la que no pego ojo pensando en que quizá mi prueba termine demasiado pronto.

 

Dia D (Tranquilidad aparente)

 

¿Que pasa aquí? Son las 6:55, estoy esperando la salida de pie en la playa y no estoy pensando lo mismo que en todas las competiciones…..¿Que c… hago aquí? Algo raro pasa, quizá hoy sea mi gran día.

 

Natación (Miedo y dolor)

 

Suena el cañonazo y al lío, ya sabes Marco, paciencia y a salir del agua, los primeros 500 m. codo con codo con mi amigo Rodri (bueno ,sé que al menos por ese lado no va a haber hostilidades…), giramos la primera boya, giramos la segunda boya y más o menos a los 2.000 m, como no podía ser de otra manera… el primer calambrazo: el cuádriceps de la pierna derecha.

 

No sé como describir lo que pasó por mi cabeza… (tanto entrenamiento, tantas ilusiones, tantas horas robadas a mi familia, tanto apoyo de mis amigos, todo a punto esfumarse)… pero tengo una cosa clara: si tengo que abandonar, abandonaré, pero voy a luchar hasta el ultimo momento, hasta que no pueda dar una sola brazada más.

 

Decido nadar más suave e intentar meter todo el aire que pueda en mis pulmones para oxigenar bien la sangre y ver si se pasa, no sé cuanto tiempo duró (a mí me parecieron horas) pero tal y como vino desapareció. Ánimo, solo me quedan otros 2 kilómetros y a por la bici.

2500m., la cosa se complica, el cuádriceps de la otra pierna ha dicho basta (no te pongas nervioso ya sabes lo que hay que hacer), el dolor se intensifica pero yo sigo nadando y de repente la pierna derecha otra vez. Es duro nadar con las dos piernas acalambradas, doloridas y duras como leños pero los brazos están bien así que mientras pueda seguiré nadando.

 

A estas alturas solo pasa una cosa por mi cabeza… llegar al canal, allí puedo ponerme de pie, estirar y recuperarme, pero para eso quedan muchos, muchos metros todavía. Sin embargo, poco a poco, los calambres se vuelven a desvanecer y otra luz de esperanza ilumina mis pensamientos.

 

A partir de aquí solo cabía esperar… otro calambre apareció a la entrada del canal debido a unos cuantos golpes, patadas y agarrones, (es como una autopista de seis carriles que se queda en sólo uno por obras: el atasco y los accidentes están garantizados). No me atreví a ponerme de pie y estirar, la estrategia de seguir nadando me había funcionado y no quería improvisar así que seguí nadando torpemente hasta que otra vez desapareció.

 

Por fin consigo salir del agua, mi Garmin marca 1h 40m, he sobrevivido. Me doy cuenta que ha faltado un suspiro para terminar mi aventura con lo que cambio mi planteamiento de carrera y decido que ya he sufrido bastante, a partir de ahora toca disfrutar.

 

Bici (Disfrutando)

 

Subidón, subidón, soy consciente de que aunque aún queda mucha carrera voy a conseguirlo, solo una caída o avería mecánica pueden dejarme fuera y espero que eso no ocurra. El ambientazo durante toda la bici es espectacular, en todos los pueblos por los que pasamos hay multitud de gente animando y no queda tiempo para el aburrimiento. Aun así los 30 últimos kilómetros se me hacen muy largos y noto que las piernas flojean ¿Será normal? ¿Me estaré hidratando bien? ¿Estaré comiendo lo suficiente? Es mejor no pensar, intento distraerme con todas las cosas que veo a mi alrededor y dejo que el tiempo y los kilómetros vayan pasando hasta llegar a la transición y una vez allí un pensamiento superfluo pasa por mi cabeza: “Menos mal ya solo me queda correr un Maratón.”.

 

Carrera (Que más me puede pasar)

Perdón de antemano por esta fase de mi relato, pero así fueron las cosas y así las he de contar.

 

Los últimos tragos de agua con geles que tomé en la bici debían estar más o menos a la misma temperatura que marcaban los termómetros cuando empecé la carrera a pie, unos 38 grados, lo que origino que mi estómago se descompusiera y a partir del segundo km solo me preocupaba saber donde estaban las casetas portátiles y los baños públicos. No me quiero extender en este tema pero hasta el km 10, tuve que parar siete u ocho veces para hacer aguas mayores, lo de aguas en sentido literal.

 

No pensé en ningún momento en abandonar pero no era la mejor manera de terminar un IM, afortunadamente todo volvió a su curso natural, pude parar en los avituallamientos solo a reponer líquido y evitar la deshidratación. Era consciente de que en esas condiciones tenía que obligarme a beber en todos los avituallamientos aunque no quisiera.

 

Seguí corriendo y bebiendo hasta el km 26 que alcanzo a mi gran amigo Santi, que va andando por calambres en los gemelos. Le doy una pastilla de magnesio y me quedo charlando con él un buen rato, alabando lo bien que nos lo estábamos pasando a estas alturas de la carrera. Qué bonito es esto, qué bien se esta aquí, qué fresquito hace, mañana corro dos seguidos… Uno y no más, no merece la pena, esta fue la última frase que dije antes de vomitar todo lo que había bebido en la ultima hora.

 

Otro inconveniente que debo afrontar: a partir de ahora nada de geles y beber solo agua e isotónico con algo de sal para no deshidratarme, mi estómago estaba bastante peor que mis piernas. Santi me echa la bronca por seguir andando a su lado y comienzo de nuevo a correr, parando en los avituallamientos a hidratarme lo mejor que puedo y continuar de nuevo.

 

En el km 36 más o menos decido no beber más, pues cada vez que paro mi estómago se resiente y me cuesta un mundo arrancar. Ya me hidrataré cuando llegue con una buena cerveza con limón.

 

Soy consciente de que voy a ser Finisher y alguna lagrimilla intenta escapar corriendo por la mejilla, a partir de este momento no soy capaz de describir lo que se siente: la entrada en meta, el abrazo con mis compañeros, el recuerdo de mi mujer y mis hijos, mis padres, mi familia, mis amigos, todo el mundo que me ha apoyado… algo que todo triatleta debe hacer y sentir al menos una vez en la vida.

 

Me vuelvo de Klagenfurt con un recuerdo inolvidable y seis colegas para toda la vida… gracias de corazón a todos los que han contribuido para hacer posible este sueño.

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