Maria Mañeru Maraton Madrid

“La crónica del furgón de cola”, María Mañeru en el Maratón de Madrid 2015

Publicado 29 abril, 2015

Estamos todos acostumbrados a leer crónicas de estos corredores nuestros que hacen tiempos estratosféricos y monstruosos, y de los que tan orgullosos estamos. Pero seguramente todos (esos monstruos también) alguna vez se han preguntado qué siente, qué piensa, qué motivaciones mueven a ese corredor que va en el furgón de cola. Ese que llega al avituallamiento cuando las cuatro primeras mesas ya no tienen agua y que llega a meta cuando ya no queda gente que aplauda. Hoy os saciaré la curiosidad.

Tomé la salida del Maratón de Madrid diez minutos más tarde que los que suben al podio. Y es que llegar al arco de salida desde el cajón 5 es laaaaaargo. Conmigo salió solidariamente Yolanda, con esa conciencia suya que le dice que hay que salir de un maratón acompañado, con un buen amigo al lado que viva contigo esa experiencia siempre emocionante que supone empezar, una vez más, esa extraña gesta que supone correr 42 km. Y tenía razón, por supuesto. Vivir ese momento juntas ha sido como siempre un privilegio y ella, una gran jabata que, solo dos semanas después de correr brillantemente su propio maratón, me acompañó hasta el km 15 como una torera.

Seguí sola desde el 15 y pasé la media maratón con buenas sensaciones. Me tomé el único gel que bebí en esta cita y seguí sola la bajada y la avenida hasta Príncipe Pío. Allí, en el km 26, en la entrada a la Casa de Campo, estaban esperándome, a la intemperie, bajo la lluvia, qué tíos más grandes, Juana y Manolo. Otros dos héroes que dos semanas después de su maratón me llevaron 16 km hasta meta. No solo me llevaron a mí, al agua, y a los plátanos… Es que me grabaron en vídeo, me sacaron fotos, me llevaron animándome sin desfallecer y me sacaron de la Casa de Campo, donde entré en mis dominios, en mi barrio. En la Ermita del Santo, mi marido (un santo absolutamente, totalmente, sin fisuras) y mis tres hijos como tres soles, animando. Nuevas fuerzas e ilusiones.

María Mañeru Maratón Madrid

Giro en el puente de San Isidro y queda lo peor… ¡Y lo sé! Y voy ya muerta… Pero una increíble compañera de trabajo me está esperando bajo su paraguas en el 34, para darme… ¡¡Un botellín lleno de zumo de naranja natural que ha traído exprimido de su casa!! Unos metros más arriba, en la Cuesta de Segovia, se suma mi prima María, una corredora que debutará en 10 km el 31 de mayo y espero devolverle este gran favor con todas mis fuerzas ese día. Iniciamos toda la subida juntos. Me emociona pensar que seré una corredora lenta, pero tengo muchos y muy buenos amigos, dispuestos a ayudarme a conseguir este sueño…

Manolo me empuja con sus palabras, me explica lo que queda, dónde recuperar, ¡es un crack!… Juana me dice que voy genial una y otra vez, mi prima me anima sin desistir, y así, Pasillo Verde, Embajadores, ¡Atocha! Y otra vez Yolanda para acompañarme hasta meta, me quedan 5 km… Creo que no voy a poder, me duele todo, pica para arriba, solo quiero llegar, camino algunos tramos… Y ellos hacen bromas, chistes y siguen diciéndome que voy genial, que llego seguro…

Km 38, 39… Y en el 40 Manolo me dice que va para abajo y entonces me digo que da igual cómo me sienta, que no puedo fallar a esta gente y que tengo que llegar corriendo hasta meta, dejándoles un buen sabor de boca. Y no sé dónde tenía las fuerzas, pero me hice los dos últimos kms como si no hubiera mañana, corriendo como una loca entré en Retiro.

Apareció de no sé dónde Asun gritando y se unió al grupo. A estas alturas, esto era una fiesta. Iba rota, pero veía la meta al fondo. Miré a mi alrededor, ¡diossss! ¡Qué buenos amigos tengo, por favor! Ahí estaban todos, sonriendo…

María Mañeru Maratón Madrid

Y pensé en mi marido, en mis hijos, porque todo lo que hago, en realidad, lo hago por ellos, y me dije: ¡ya lo tengo, ya lo tengo! ¡Mi séptimo maratón! Y crucé la meta, que es sólo un segundo, con los brazos en alto, con mis chicas dándome la mano, con Manolo, Asun, detrás y en ese segundo pensé qué grande es este deporte capaz de unir los sentimientos (¡soy un campeón!) del primero que cruzó la meta con esta corredora del furgón de cola. Él, seguro, no llegó a sentir mi felicidad. En eso le gano.

Tiempo final: 4:44, un minuto menos que mi marca del año pasado. No es MMP, pero no me importa, porque he llegado entera, disfrutando, y porque estoy muy orgullosa de mí, aunque esté mal decirlo, porque mi vida es muy complicada, con mi trabajo, mis tres hijos… Hoy es el triunfo de quien ha ido sacando tiempo de las piedras todo el año para correr, de noche, muy temprano, a veces no poder salir…

Pero sobre todo es el triunfo de aquellos que con su empuje me han ayudado, por orden de aparición: Yolanda, Juana, Manolo, María. Sois muy grandes. Sin vosotros JAMÁS hubiera escrito esta crónica. Gracias.

María Mañeru Maratón Madrid

La marca de aire acondicionado HITACHI patrocina el equipo de running Bejarawi Run, dirigido por la atleta internacional Sonia Bejarano.

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