El 4º Ironman de Carlos Sánchez: Lanzarote 2014

El 4º Ironman de Carlos Sánchez: Lanzarote 2014

Publicado 29 mayo, 2014

Esta vez la aventura empezó el día de mi cumpleaños del 2013, conocida mi afición a este deporte mi familia me regalo la “preinscripción” al Ironman de Lanzarote, inscripción que cerré en el mismo día que la recibí y con unas ganas y motivación especial acepté el nuevo reto a esta prueba tan deseada.

 

En esta ocasión preparar el Ironman de Lanzarote tiene la particularidad de tener que entrenarlo en pleno invierno pues la prueba es a mediados de mayo y como no podía ser de otra manera las horas de rodillo y sesiones indoor fueron marcando la preparación.

 

A falta de 9 semanas aparece una molestia en la zona rotuliana de la pierna derecha, problema que obliga indirectamente a cambiar posiciones y cosas en la bici y reducir los rodajes de carrera a pie para no forzar, a 5 semanas la cosa mejora, pero, coincidiendo con la semana santa y mientras juego a dar toques a la pelota con mis hijos viene el susto de la preparación y con una distensión en la misma pierna derecha me vuelve a dejar sin correr hasta la semana anterior a la carrera.

 

Con la falta de volumen de carrera a pié me voy planteando una carrera diferente: no busco un objetivo global, busco objetivos parciales que sean capaces de mantener la motivación, es decir, bajar de la hora en la natación, hacer una buena bici con objetivos parciales, sin excesos y que me deje posibilidades para correr al menos una hora si la lesión no se resiente.

 

Para esta carrera, y a diferencia de las anteriores, conozco todos los recorridos y el “respetado” viento. Mis tres visitas previas a este Ironman siguiendo la carrera en moto me han permitido ver como la falta de respeto al segmento ciclista deja un maratón que parece un cementerio de elefantes caminando por el Puerto del Carmen, eso sin hablar de los que deciden tirar la toalla en la primera vuelta del maratón con las piernas reventadas.

 

¡Rumbo a Lanzarote!

 

Estoy muy mentalizado de la carrera que afronto y cómo llego, esto me permitiría a la postre disfrutar la prueba de una manera muy especial, en cualquier caso Lanzarote no es una carrera para ponerse objetivos de tiempo, quería ir viéndome en diferentes sitios con buenas sensaciones pudiendo disfrutar del contexto y sacando de la cabeza las dudas de la carrera a pié.

 

El día “D”.

 

El día de la prueba suena el despertador a las 5 de la mañana con todo preparado, me visto y me bajo a la zona de transición, de camino me paro en una cafetería a desayunar y sin perder mucho tiempo entro en boxes a revisar y poner a punto la bici: aire a las ruedas, colocar alimentos, bidones, etc… y bajo a la playa.

 

Me meto en el agua para atemperar y evitar sustos y me voy a cola de salida donde ya hay mucha gente. Me toca salir muy atrás, como ya había decidido previamente me pongo en la parte derecha para evitar el interior hasta la primera boya, pues el aumento de participantes en esta edición se tiene que notar en los primeros metros de agua.

 

En la tensa espera tengo la brillante idea de limpiar las gafas de nadar con las manos, manos que estaban llenas de la vaselina que me había dado en el cuello para evitar rozaduras y dejo los cristales para competir como si estuviera viendo Canal+ codificado. Afortunadamente una espectadora me deja un papel y resuelvo la primera cagada sin problemas, momento en el que a pesar de la miopía diviso la chaqueta de Auro en el horizonte y junto con Paula me dan los últimos ánimos antes de entrar en el agua.

 

Empieza el Ironman Lanzarote 2014

 

Natación

 

No oigo la bocina pero la gente empieza a caminar y al rato ya paso por el arco de salida, activo el crono y al agua. En principio parece que he cogido el lado bueno, no hay mucha gente y parece que puedo nadar, este exceso de euforia cambia en el momento que me encuentro en medio de lo que podía ser la una reunión de la ONU, gente gritando en diferentes idiomas, empujones, codazos, etc.

 

Me toca nadar un rato con la cabeza como una jirafa acuática buscando aguas menos turbulentas, la carrera es a dos vueltas y por momentos puedo nadar con tranquilidad, pero a la que me despisto me vuelvo a meter en la zona de problemas.

 

En el transcurso de la primera vuelta voy nadando en paralelo con un alemán que decide que es mejor no mirar donde está la boya y tras unas brazadas intentando hacerle entender que vamos de camino a Marruecos decido pasar por encima, cosa que por lo que se ve no le gusta, se para y me pega un empujón que no obtiene réplica, pues el tamaño del brazo y mis objetivos deportivos son otros.

 

Con algún que otro encontronazo, termino la primera vuelta con sensación de ir rápido a pesar de los momentos de ir nadando con la cabeza fuera del agua, miro el crono 28:30. Biennnnnn, motivación a tope para la segunda vuelta, en la que ya hay menos lío y me permite ir disfrutando un poco del fondo y toda la vida que tengo debajo. Enfilando ya la última boya que me lleva a la salida voy deseando ver que dice el crono, 59:22, muy contento.

 

Preparado para todo

 

Primer objetivo personal cumplido, lamentablemente no podré ver este tiempo en la clasificación, no tenían alfombra para controlar la salida. Sin prisas me voy a la carpa de transición, aquí me tomo mi tiempo, cremitas, perneras, etc. Viendo los tiempos después de carrera la transición no fue lenta, ¡fue lo siguiente!

 

Bicicleta

 

Voy por la bici, estoy motivado, la natación me dejó un buen sabor de boca. La bici la llevo muy estudiada, justo llegando a Puerto Calero aparece Martintxo que ya me había anticipado que intentaría hacer la misma bici que yo para llegar a correr con mas posibilidades, a ratos nos ponemos en paralelo, charlamos, hablamos de todo un poco y vamos fijándonos en los dorsales de esos que parecen que están terminando la carrera y están en el km 15.

 

La bici se va haciendo muy amena, se van mirando los vatios y regulando excesos, subimos Timanfaya con bastante tráfico, la gente no quiere hacer drafting pero somos muchos y el sitio es el que hay… ¡pero qué espectacular es esta isla!

 

La bajada de Timanfaya nos ponemos a más de 60 km/h y con fuerza en las piernas le damos cadencia y empezamos a hacer los primeros cálculos, si todo sigue normal vamos a una bici de 6:15 – 6:20, esto sirve para revisar lo que llevamos de alimentos, el bidón con 15 geles más lo que llevamos encima parece que va en la línea del consumo real, la temperatura es muy buena, está en parte nublado y hace el viento esperado.

 

Afrontando la bici en el Ironman de Lanzarote 2014

 

Llegamos al km 60, Mancha Blanca donde nos encontramos a las primeras caras conocidas de pomponeros que vinieron a animarnos. Bajada a La Santa, luego Soo, y después a Famara, esta es una zona espectacular con las dunas, el mar de fondo y los surfista ajenos a la carrera, en la salida de Famara no sopla el viento a favor como esperaba y el sol junto con el calor se dejan ver. Ponemos rumbo a la mitad del recorrido ciclista, Teguise, donde seguro que ya tenemos por allí a la familia. Justo en la subida les encontramos en plena euforia que me pone los pelos como escarpias, esto coincide con la mitad de la carrera, nuevo cálculo, vamos para una bici de 6:08 – 6:18, se mantienen los ritmos y medias, va todo sobre lo previsto.

 

Llegamos a la curva donde empieza la subida al Mirador de Haría, charlo con Martín y nos mentalizamos que aquí empiezan las subidas serias y que hay que controlar, sigo comiendo y bebiendo, las bebidas están frescas y la alimentación va funcionando, el bidón de geles está empezando a darme un poco de asco y decido pasar a solidos un rato para quitarme la sensación del gel, lo agradezco infinitamente, un par de trozos de plátano, una barrita de chocolate… y a seguir. Subiendo hacia el Mirador voy con el Joker metido (el piñón mas grande, el 28, en principio para condiciones difíciles) me sorprende pero la cadencia es buena y evita que suba de vatios máximos guardando para lo que queda. En la bici no me doy ni una alegría y en ningún momento permito que las piernas se pongan duras.

 

En lo alto del Mirador de Haría está el avituallamiento especial, había dejado alguna cosa por si acaso pero decido no parar para tirarme a la bajada, en plena bajada oigo un “Caaaarrrrrlos”, era Auro que se había bajado a preguntar a un Guardia Civil en un cruce, sitio donde desde luego no esperaba encontrar a nadie. Pasamos Máguez ya en el kilómetro 110 y afrontamos la subida al Mirador del Río, antes de llegar justo a la cuesta del Zoo me encuentro al primero haciendo la cucaracha (deportista patas arriba) junto con unos espectadores que se han bajado de un coche para ayudarle levantándole los pies, aquí ya se empiezan a ver algunos que se han pasado en la bici.

 

Los paisajes impagables de Lanzarote

 

Sin más nos aproximamos al Mirador del Río disfrutando de sus espectaculares vistas y dureza. Aquí siempre había dicho que es donde empieza la carrera, había que llegar aquí controlando y llegar aquí con fuerzas para seguir pedaleando y no dejarme caer pensando en descansar, esa es la sensación que tengo, algún vatio de menos global, pero no es problema, me encuentro bien y no noto en las piernas que llevo 120 Km.

 

Comienza la bajada, primer tramo con muchos baches e incómodo, cuando voy a frenar noto que la maneta del freno delantero no tiene tacto y apenas frena, típica sensación de “¡¡¡Hasta luego Lucassss!!!”. Con los atributos masculinos obturando las vías respiratorias salvo la papeleta y sin bajarme de la bici regulo la tensión del tornillo recuperando el tacto y la frenada: ¡McGyver en acción!

 

En plena bajada me encuentro con un participante que se salió del trazado con el cuerpo más rojo que blanco junto a un Guardia Civil que le da asistencia, aumentamos la prudencia y continuamos la bajada, casi llegando a Arrieta me encuentro a la familia que vuelve a inyectarme gasolina súper de motivación.

 

Entramos en el llaneo hasta Tahiche donde ya voy adelantando participantes a pares, lo único que les falta es la mermelada porque la “tostada” la llevan puesta y se empiezan a ver algunas “cucas” en los arcenes, incluso uno pedaleando con el casco aero en la mano.

 

El tramo de bicicleta ese desconocido

 

Llegada a Tahiche, queda la temida subida con el aire de cara, me encuentro con un pelotón que ocupa todo el carril, intento adelantarlo y veo que de hacerlo me obligaría a darme un lujo innecesario, me dejo caer y busco la distancia, momento en el que la familia en coche se pone en paralelo y charlamos durante unos metros, empiezo ya a visualizar la llegada, el resto de los kilómetros hasta la T2 siguen con fuerza y ganas, empiezan a asaltarme las primeras dudas respecto a la carrera a pié.

 

Afortunadamente no han ocupado tiempo durante el resto de la prueba y quitando algún momento con molestias en el rotuliano el gemelo no se quejó. Llego a T2, tranquilidad, el encontrar a la familia detrás de la valla me hace olvidar que entramos en el segmento con mas dudas, recojo mi bolsa y me voy a la carpa a cambiarme de calcetines, quitar arena de playa entre los dedos y untarme bien de crema anti-ampollas.

 

Maratón

 

El compañero de banco me dice algo relacionado con un sándwich de jamón y queso y le contesto sin entender, “¡¡¡ya te digo, ahora sí que me comía un sándwich!!!”, y me aclara que sí, que ahí tiene uno que me sobra, con sensación de indigente en busca de cualquier alimento me tiro al sándwich como si llevase mas de un mes sin comer… ¡qué subidón!

 

Con la misma, me pongo en pie y empiezo a correr, noto las piernas pesadas y parece que el ritmo es lento, pero miro el crono, al paso por el primer km veo que voy por debajo de 5, toca ajustar y bajar el ritmo, noto una limitación clara en la pierna con problemas pero no me impide correr.

 

Voy estabilizando los ritmos en torno a 5:15 parando en todos los avituallamientos a comer y beber pero sin parar del todo, llego al km 8, estoy contento, estoy pudiendo correr sin tener dolores importantes, me cruzo y saludo a Álvaro Velázquez con Jaime Menéndez de Luarca a escasos 20 metros, no sé como va la carrera entre ellos pero parece que la cosa va calentita, sin más, y con las mismas sensaciones cierro la primera vuelta de 16 Km con las mismas sensaciones de cuando empecé.

 

En la maratón del Ironman Lanzarote 2014

 

Afronto la segunda vuelta con la alegría de ver que la carrera me está regalando unos kilómetros extras y el resto de kilómetros que pueda correr son ya un regalo que acepto como premio a tantas semanas de trabajo. Cercano al km 20 noto dos pinchazos detrás de la rodilla en la zona de la lesión, decido parar pues es claramente un aviso serio con intención de bloqueo. Paro, estiro, ando un poco y vuelvo a trotar.

 

Rápidamente veo que la parada y bajada de ritmo me meten en la carrera dura que estaba esperando, cambio la pisada y asumo el calvario que me queda. Sin embargo, acepto como muy positivo haber llegado a este punto corriendo y sólo pienso en lo que me queda para terminar, media vuelta del recorrido largo y una vuelta de la corta, a pesar de los dolores empiezo a disfrutar de la carrera de otra manera y cuando no se puede no se puede. No obstante me veo Finisher después de todas las dudas que había tenido, durante el recorrido me informan que va perdiendo el Atlético cosa que lamento aunque obviamente, no es mi guerra.

 

Cierro la segunda vuelta y empiezo la última, me encuentro con Machi que va cojeando, caminamos un rato juntos, me cruzo con Claudio que me dice con cara de pánico “¡Qué duro es esto Carlitrissss!” (obvio el insulto que lo acompaña) así dicho queda soso, pero en boca de un argentino acompañado de una cara como si hubiera visto un fantasma me arrancan una sonrisa que me dura unos minutos.

 

Bajo la mirada del míster

 

Veo a Marcos que va corriendo a buen ritmo y Martín que está haciendo más paradas que el Cercanías: se ha parado por lo visto a tomarse una pizza y una cerveza en un bar, ¡no tiene arreglo! Ya en el retorno de la última vuelta engancho conversación con un mallorquín y establecemos una charla al respecto de la prueba en general y la dureza extrema que a él le ha parecido y sin embargo intento convencerle de lo contrario, pues es la percepción real que tengo.

 

De repente escucho un grito en la zona de bares porque alguien marcó gol. Cuando llego me meto en el bar y le pregunto a un cliente que me dice que es un partido de la Premier, y que el futbol español es en el siguiente bar. Salgo y entro en el siguiente, me dicen rápidamente que empató el Atlético, que alegría, al rato me cruzo con Martín y le informo que su Atleti acaba de empatar, cosa que comparte con todos los que tiene alrededor.

 

Últimos 4 km, me alcanza mi cuñado Juanjo (¡espero que futuro Finisher en sus islas!) que me hace desconectar de los dolores y falta de fuerzas que ya tengo en el tramo final, voy despidiéndome del recorrido cumpliendo un pequeño objetivo que es llegar de día a meta. En el último kilómetro me cruzo con Jaime, una mirada y está todo dicho, después de casi 6 años entrenando con él hay cosas que no hace falta decir, la foto que me llega posteriormente lo dice todo.

 

Subiendo ya la última cuesta sólo pienso ya en buscar donde tengo a la familia, en esta ocasión le pedí a Auro que me acompañara los últimos metros, en las anteriores carreras fueron los niños los que me acompañaron y ella siempre se quedó en segundo plano, pero esta vez y con más tiempo para pensar quería esa entrada y que la foto en meta fuera de la familia completa.

 

La ansiada meta con mi familia

 

Cierro mi cuarto Ironman contento. Obviamente me hubiera gustado llegar en el estado correcto que me permitiera haber corrido todo el maratón, pero este deporte es así y hay que saber entenderlo y aceptarlo, lo importante es sacarle el máximo jugo posible y seguir acumulando experiencias y aprendizajes.

 

Ahora toca descansar, pero esta isla me verá en el futuro corriendo entero su maratón, me lo debe y se lo debo. Esta isla ya era especial para mí hace muchos años y lo seguirá siendo por otros tantos más.

 

Suerte a todos.

5 comentarios a “El 4º Ironman de Carlos Sánchez: Lanzarote 2014”

  1. Mario Paniagua dice:

    Eso es correr con cabeza y corazón. La cabeza controlando el corazón pero el corazón empujando hasta el último minuto y disfrutando de cada metro. Tengo claro que esa meta me verá entrar. No será hoy, no será mañna, pero será. Si repites, espero coincidir contigo. Enhorabuena Carlitris. Eres un machine.

  2. Precioso relato.. muy emocionante.
    Yo soy de aqui..de Lanzarote y este fue mi primer IronMan . La verdad es que es una experiencia increible…. a ver si algún dia nos vemos en la carretera.
    Saludos

  3. Ana dice:

    Carlos, soy Ana (madre de Mario). Decirte que me ha enganchado tu relato, tu afán de superación y esa pedazo de familia que tienes. Superemotivo. Maravillosa experiencia que compartes. Me has dejao encantada.
    un beso

  4. Carlitris dice:

    Mario, no será el año que viene pero repetiré, vamos a ver si nos lo apuntamos para el 2.016.
    Cristian, tenéis una isla espectacular, cuidarla. Siendo de allí tenías que hacerlo. Gran carrera.
    Ana, por las niñas escribo la experiencia, ellas me lo piden y yo lo hago encantado, en el fondo pretendo transmitirles valores a través del esfuerzo y el deporte, espero que sirvan para el futuro. Les digo muchas veces, “lo que se empieza se acaba”, … si no sabes que lo vas a terminar no lo empieces.

    Gracias a todos.

  5. Mary Bartkowski dice:

    I can’t read this but the pictures are great! We Americans are so proud of our Spanish Ironman! Congratulations!!!! Love all the pictures of the kids and Aurora too. Miss you guys!!! Love, Mary and Michael

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Utilizamos cookies propias y de analítica para mejorar tu experiencia de usuario. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Para más información sobre cookies y su desactivación pincha aquí cerrar